“Mi compromiso con los hondureños permanecerá el resto de mi vida”: Aguas Ocaña

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Así lucían los pequeños cuando fueron adoptados.

SAN PEDRO SULA-  Rubia, elegante, altruista, con un corazón más grande que su cuerpo, así es Aguas Ocaña, la exprimera dama de Honduras.

Su bella apariencia es solo una virtud más, que se conjuga con el trabajo y amor que pone al cuidado de los cuatro hijos que adoptó en Honduras.  Es una madre dedicada, una mujer ejemplar y una funcionaria de primer nivel en relaciones exteriores de España.

Aguas ha viajado a diferentes partes del mundo por su trabajo, uno de esos países fue Honduras, donde conoció al expresidente, Ricardo Maduro, con quien contrajo nupcias en octubre de 2002. Además de recorrer Nicaragua, México y Filipinas ha escogido Argentina para residir junto a sus hijos.

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Su vida ha sido un viaje  interminable de cambios,  luchas, tristezas, dichas y protagonista de un matrimonio, cuya ilusión se perdió. Pese a todo, Aguas sigue adelante, como las aguas de un rio que corren sin parar.

En exclusiva, Diario Tiempo, contactó a Aguas Ocaña, vía correo electrónico y habló de sus hijos, su vida privada y de los proyectos con los que trabaja en Honduras.

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Los hijos hondureños adoptados por  Aguas Ocaña en la actualidad son adolescentes. La gráfica fue tomada el mes anterior cuando asistió  al funeral de su padre don Antonio Ocaña.

“Me encuentro viviendo con mis hijos en Córdoba (Argentina), como siempre trabajando para el Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación de España”, detalla Aguas, quien además dice que lo que más extraña después de ser Primera Dama de Honduras, es ayudar a lo grande, especialmente a los niños,  pasión que siempre le acompañó y que desarrolló  cuando vio de cerca el dolor de ellos por diversos motivos: “abandono, desnutrición, abuso sexuales, explotación laboral, falta de atención médica y otros”, menciona.

Tengo cuatro hijos, relata, “Leo, de Ceiba, tiene 18 años, es un apasionado de los juegos informáticos y pertenece a un grupo internacional que prueban los nuevos juegos para detectar errores de programación en ellos. Francys, de la Montaña de la Flor, es Tolupán, tiene 16 años y es la intelectual de la familia, le encanta leer y aprende con mucha facilidad otros idiomas. Mili, de Santa Bárbara,  tiene 16 años, y es la “artista”, dibuja maravillosamente bien y esto se ha convertido en su pasión”.

Aguas describe a  Kevin, hermano de Mili, oriundo también de Santa Bárbara, quien dice es el más pequeño con 14 años, como un excelente jugador, y a quien ve como futuro de ingeniero. Aguas siempre se ha preocupado por la educación de sus hijos y de ayudarlos a sacar de ellos su máximo potencial, en el caso de Mili la trata debido a una dislexia y los otros dos, este 2016 comienzan la universidad.

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Hace pocos días, Aguas viajó tristemente a su tierra natal andaluza en España, para el sepelio de su padre Antonio Ocaña. “Ha sido un golpe muy duro para mí y mis hijos.  Siempre extrañaremos su alegría y todo el cariño que siempre nos dio. Tengo que reconocer que fui muy afortunada por haber tenido un padre ejemplar. Cuando eran pequeños les dormía cantándoles canciones de nuestra tierra”, escribió la diplomática.

La española admira al Papa Francisco y apunta a que si viviera en este país elegiría San Pedro Sula, Tegucigalpa, Santa Bárbara, Comayagua o La Ceiba, por los lazos de amistad, y por los orígenes de sus hijos.

HOMBRES Y CIRUGÍAS

Ocaña actualmente está soltera, mantiene una excelente relación con Maduro, de quien a los tres años de casada decidió divorciarse, motivo por el cual él no participo en la adopción de los niños. Pese a ello, el expresidente la apoya económicamente y le ayudó a realizar los trámites legales de la adopción, “Ricardo ha sido muy bueno, a veces le regalaba su ropa a los más necesitados, no soy nada apegada a las cosas materiales y él no se enojaba por eso, más bien le resultaba gracioso”, subrayó.

Aguas figura la mujer hondureña como: “Un ser muy valiente y trabajador, y el pilar más importante de la familia, posiblemente porque el varón rehúsa mucho de sus responsabilidades como padre en gran medida”, expresa.

Por ello, las cualidades que ve de una posible pareja son que sea responsable, trabajador, honesto, fiel, con inquietudes y capacidad para amar a sus hijos.