Medias Rojas, con Cora, alcanzaron la grandeza; Guerrero el Salón de la Fama

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El béisbol de las Grandes Ligas vivió un año histórico con los Medias Rojas de Boston, proclamados campeones de la Serie Mundial bajo la dirección del piloto puertorriqueño Alex Cora, que simbolizó el triunfo de los peloteros latinoamericanos, que vieron la entrada al Salón de la Fama del ya legendario dominicano Vladimir Guerrero.

Nada menos que 223 millones de dólares valió la nómina que los Medias Rojas presentaron a comienzo de temporada, y que dejaron en manos del novato Cora, quien llegaba con el titulo de la Serie Mundial conseguido por los Astros de Houston, pero como entrenador de banca.

Todo ese riesgo lo corrieron los Medias Rojas para ver como ocho meses después el equipo bajo la dirección de Cora completaba la mejor temporada de su historia, lograba el noveno título de la Serie Mundial de la franquicia, el cuarto en los últimos 15 años, y competía por ser reconocido como el mejor de todos los tiempos.

Boston cerró una campaña de ensueño con un total de 119 triunfos, incluyendo 108 en la temporada regular, una marca en la franquicia, para luego eliminar a los Dodgers de Los Ángeles en cinco partidos, incluido el tercero que duró siete horas con 20 minutos, récord para un juego de Serie Mundial. Y será recordado por mucho tiempo, como los 18 lanzadores que utilizaron ambos equipos de manera combinada.

Cora, de paso, a sus 43 años, se convirtió en el primer dirigente boricua en guiar a un equipo y ganar una Serie Mundial, y el quinto piloto novato en conquistar el “Clásico de Otoño” en su primer año al mando de un equipo.

Por eso, los Medias Rojas del 2018 son más que un ganador de la Serie Mundial, son un equipo histórico que se consagraron entre los mejores de todos los tiempos, como en su momento lo hicieron los Yanquis de Nueva York de 1998, que la acabaron con 125 triunfos combinados y también el “Clásico de Otoño” en su poder.

Si los Medias Rojas fueron los grandes campeones como equipo, a nivel individual también tuvieron al mejor fichaje realizado durante el descanso invernal como fue el toletero cubano estadounidense J.D. Martínez, que se quedó a las puertas de la triple corona con .330 de promedio de bateo (segundo), 43 jonrones (segundo) y 130 carreras impulsadas (primero).

Martínez, a quien los Medias Rojas dieron un contrato por cinco años y 110 millones, se hizo merecedor al premio Hank Aaron, el más prestigioso en el juego ofensivo, como mejor bateador de la Liga Americana.

Si Martínez, de 31 años, simbolizó el triunfo de los peloteros latinoamericanos en la temporada del 2018, El jardinero venezolano de los Bravos de Atlanta, Ronald Acuña Jr., lograba por méritos propios el premio de Novato del Año en la Liga Nacional.

A sus 20 años, Acuña Jr. pegó 26 jonrones (encabezando el equipo) con 16 bases robas, 64 carreras impulsadas, .552 de slugging, y se hizo merecedor al premio.

Acuña Jr. acabó como uno de cinco jugadores en la historia en lograr 26 cuadrangulares antes de cumplir los 21 años de edad y el décimo en pegar al menos 25 vuelacercas y robarse 15 bases durante su temporada de novato.

Además de imponer un récord de los Bravos, con ocho cuadrangulares en el primer turno de un juego durante la temporada. Empató otra marca de la franquicia, al disparar bambinazos en cinco encuentros seguidos, del 11 al 14 de agosto.

Dos peloteros latinoamericanos de cuadro, que militan en los Yanquis, el dominicano Miguel Andújar y el venezolano Gleyber Torres se quedaron a las puertas del premio en la Liga Americana, que al final se lo dieron al japonés Shohei Ohtani.

El pelotero nipón causó sensación como pitcher derecho y bateador con los Angelinos de Los Ángeles, a quienes se incorporó luego de pasar cinco temporadas con los Nippon Ham Fighters de su país natal.

Ohtani recibió 25 votos al primer puesto y cuatro al segundo, para acumular 137 puntos en la Americana. Ningún pelotero desde Babe Ruth, hace un siglo, había sumado 10 cuadrangulares y cuatro victorias como lanzador en la misma temporada.

Pero nadie le pudo arrebatar el premio de Relevista del Año en la Liga Americana al cerrador puertorriqueño Edwin Díaz, quien recibió el premio que lleva el nombre del legendario cerrador panameño Mariano Rivera, futuro miembro del Salón de la Fama.