“Me hice la muerta para que no me mataran”: Wendy Motiño

9988-1740: Teléfono de Bryan Duarte, esposo de Wendy para cualquier ayuda. Las cuentas son 722186751 en Bac Credomatic y 21-233-005880-7 en Occidente, ambas a nombre de Bryan Duarte.

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SAN PEDRO SULA, HONDURAS. El reloj cronometraba las 9:35 de la noche, Wendy Karina Motiño (30) iba en su vehículo como de costumbre, cuando de repente sujetos armados la interceptaron, la quisieron asaltar y lanzaron un disparo que la dejó casi inconsciente.

Para Wendy y su esposo Bryan Jacobo Duarte (29) es una fecha imborrable, porque una bala cambió sus vidas cuando menos lo esperaban, así comenzamos a relatar aquel suceso que desgració el hogar de una pareja con mucho futuro en nuestra Honduras.

Bryan originario de San Pedro Sula comenzó a laborar en un periódico de circulación nacional como analista financiero sin saber que allí mismo conocería el amor de su vida. Cuando conoció a Wendy, ella estaba trabajando en las áreas de Recursos Humanos y Finanzas, la quedaba viendo, pero no se atrevía a hablarle.

Un día caminando ambos por un pasillo se encontraron y compartieron ideas, luego aquella amena plática se espumó porque no había confianza, Bryan con un corazón latiendo cada vez más, lo obligó a saber más de aquella hermosa muchacha con vestimenta fina y rostro admirable de nombre Wendy Motiño, en la desesperación la buscó por redes sociales, comenzaron a interactuar y logró andar con ella un 28 de mayo de 2011.

¿Cómo la conquistó?
Es una mujer hogareña y tenemos muchas cosas en común, siempre he sido gordito, pero mi peso nunca incidió en la relación, siempre le decía que fuéramos hacer ejercicio los domingos, pero nada que me acompañaba (entre risas), la invité a beber café (aunque no me gustaba) ella me decía que entonces para que la invitaba a tomar jeje. Posteriormente fuimos al cine a una cruzada de la Iglesia “La Cosecha” al Estadio Olímpico, tenía la costumbre de irla a dejar y a traer a la casa en mi carrito porque ella no tenía.

Una cuarta salida fue al gimnasio, luego “chateábamos” casi todos los días, incluso en una ocasión me dijo que me ayudaba a pagar el combustible, entre tanto no me pude negar, pero la terminé recompensando en otras cosas (sonríe). Recuerdo que la primera vez que entré a su casa, hubo un tiroteo entre policías y pandilleros y la mamá sólo le dijo: ¡Te corrieron al muchacho! Pero siempre seguí llegando.

Un sábado 1 de septiembre de 2012 ellos se casaron y te compartimos algunas letras inspiradas por Bryan y dedicadas a su esposa el día de su matrimonio: “Debo reconocer que he pensado en este momento desde que la conocí y me encanta, qué puedo expresarle hoy que no le haya dicho antes, sólo puedo recordarle que usted es mi felicidad, que estaré a su lado siempre, cuando tenga miedo yo seré su respaldo, prometo se siempre su protector, su héroe y cada día buscaré la forma de hacerla sobrevivir por lo menos una vez…”.

¿Qué otras cualidades vio en Wendy Motiño?
Es mi complemento, ambos teníamos muchos planes similares antes de lo sucedido, me ha gustado siempre su espíritu de superación como muy pocas personas, ella ve las cosas desde una perspectiva diferente, sabe lo que quiere y tiene temor de Dios.

Hay muchas cosas que nos gustan, por ejemplo, yo no soy de andar en la calle, mejor nos quedábamos viendo una película en la casa y disfrutar juntos, una de las cosas que estuvimos pensando recientemente fue en poner un negocio, con ello otra fuente de ingreso a la casa, pero pasó esto.

Tiempo antes del terrible suceso, eran un matrimonio no perfecto, pero muy feliz, se llevaban muy bien, habían logrado complementarse, Bryan comenta que el primer días que estuvieron juntos solos, él puso su camisa de trabajo en el respaldo del sofá, Wendy le djo: “¡Amor, lo puede poner en la canasta de ropa sucia por favor”!, este sampedrano comenta que llegó a la razón y se dio cuenta que nadie prepara al hombre para casarse porque la situación es diferente (sonríe mientras nos conversa).

¿Antes del incidente cómo era su día a día con Wendy?
Wendy ha sido muy disciplinada, éramos y somos de la filosofía que cada cosa tiene su lugar, incluso ella con sólo mirarme entendía lo que yo quería cuando estábamos en público, de vez cuando salimos, pero más nos gustaba compartir en casa los domingos sobretodo porque teníamos tiempo.