Marlen Saraí, la hondureña con una «voz de oro» (VIDEO)

1400

LA CEIBA. A sus cortos 21 años edad, la hermosa ceibeña Marlen Saraí ha llegado con su música a lugares casi impenetrables, ha tocado corazones destrozados y llenos de desesperanza. La letra de sus canciones refina por lo alto mientras el oyente siente que un telón de fondo ondulante hace vibrar su mente e imaginación dentro de la iglesia Gran Comisión del litoral atlántico de Honduras.

La jovencita forma parte de una bonita familia, su padre Fredi Mejía y Marlen su esposa, también sus hermanos Fredi David (20) y Heidy Mejía (24).

La historia de Marlen Saraí no es una historia gris, sino más bien de una jovencita con sueños de colores, una artista que a sus escasos años ha encontrado su propia voz en el arte y que aun desde el anonimato de las calles donde las personas son invisibles para el mundo ella se encuentra luchando por salir adelante y alcanzar sus sueños para poder palpar conciencias acerca del amor de Dios.

INFANCIA Y ADOLESCENCIA

Dese niña traía este talento, al escuchar que su madre cantaba ella también le emulaba, en la escuela participó en festivales de canto y días festivos para ir practicando un poco aunque confesó que le daba mucho nervio pararse frente al escenario, aquella muchachita pensaba que no cantaba tan bien, pero la audiencia recogía lo dulce de sus entonaciones.

A los 12 años de edad comenzó a cantar de una forma más formal, entró al ministerio de música de la iglesia donde es pastor su padre a los 13 años y a los 14 ingresó a la Escuela de Música Instituto “Canzión” para aprender de manera profesional.

No solo era una adolescente bien portada y llena de habilidades en su ADN, también estuvo por muchos años en el cuadro de honor escolar y de secundaria, recibiendo consecuentemente medallas de plata.

Se aventuró por poco tiempo en el mundo de las Ciencias y Letras en carrera educativa y ahora es toda una pasante de Mercadotecnia (mitad de la carrera) en una universidad de su localidad.

[ot-caption title=»» url=»http://www.tiempo.hn/wp-content/uploads/2016/01/1502556_10153733669509647_8852521569736997277_n1.jpg»]

¿Para alguien de tu edad es complicado ser cristiana?

Es difícil porque uno va contra lo que el mundo practica y ofrece, hacer lo que a uno le plazca de ve fácil pero debemos hacer lo correcto”, señaló la artista nacional.

¿Cómo se define Marlen Saraí?

Soy simpática, sociable, bastante alegre y me río de todo jaja, hablo bastante.

¿Tienes novio?

No quisiera profundizar en este tema pero él no es de Honduras, somos bastantes reservados y en el amor claro que soy cariñosa y muy dada a los abrazos.

¿Cuál es el diario vivir de Saraí?

Mi día día es pasar las mañanas en mi casa con mi familia, por las tardes-noches voy a la universidad y los sábados de 7 de la mañana a 5 de la tarde asisto al Instituto Canzión para dar clases de canto. Me considero que soy bastante responsable porque un maestro no acaba aunque solo vaya un día; de vez en cuando debemos ser estrictos con nuestros alumnos.

¿Cualquiera puede aprender a cantar?

Yo creo que sí, pero hay que recordar que todos somos únicos y nadie puede tener la misma voz, en mi caso siento que este talento que Dios me dio ya lo traía desde que nací pero hay quienes deben aprender a desarrollarlo.

¿Cuál es el peor momento que recuerdas haber pasado en tu faceta como cantante cristiana?

En cierta ocasión fui a cantar a Tegucigalpa, me dijeron que llevara conmigo cuatro canciones propias y otras ya conocidas, cuando estaba frente a los hermanos comencé a cantar pero al pasar los minutos me di cuenta que mi canción era diferente a lo que la congregación cantaba porque ellos llevaban otra letra, por lo que me dije: ¡que me trague la tierra jeje! Lo que hice como válvula de escape fue dejaros que ellos siguieran cantando y el coro unirme porque este era igual, diferentes eran las estrofas.

¿Ejecutas algún instrumento y que tipo de música cantas?

No toco ninguno pero me fascina el piano y mi hermano es tecladista, me simpatiza la música pop-rock, jazz y blues; cabe señalar que me gusta un poco la salsa y el merengue pero no lo escucho, el reggaetón definitivamente no me agrada, aunque respeto a los cristianos de este género, no me gusta porque me parece muy monótono.