Manten tus pies sanos durante el confinamiento por COVID-19

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Aprovecha el tiempo en casa para lavar, secar e hidratar los pies. No olvides cortar las uñas como una medida de higiene.

DE MUJERES.  La salud de los pies puede resentirse por la falta de movilidad durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19, dado que la mayoría de los problemas que pueden surgir en esta parte del cuerpo no requieren tratamiento urgente.

Contrario a ello, bastará con seguir unas sencillas pautas para evitar molestias ahora y tras el fin el estado de alarma por COVID-19.

“Los podólogos atendemos problemas que se pueden posponer en un porcentaje muy alto: en torno al 90-95% de los casos. En estos momentos la prioridad es que nos quedemos todos en casa”, comenta Juan Carlos Montero, vocal de Comunicación, Publicidad y Redes del Colegio Oficial de Podólogos de la Comunidad de Madrid (Copoma).

No obstante, recomienda a aquellos más vulnerables en cuanto a la salud de los pies, como los niños, las personas mayores y los diabéticos, que extremen las precauciones.

¿Qué problemas son urgentes y cuáles pueden esperar?

Entre las dolencias de los pies cuya solución se puede posponer se encuentran las siguientes: durezas, callos, fascitis plantar, niños con pies planos. Y, entre las que pueden tener un carácter más urgente destacan:

  • Uñas encarnadas. En ciertos casos. “Parece una tontería, pero puede generar una infección, especialmente en personas diabéticas”, señala Montero.

  • Heridas o úlceras en los pies en personas diabéticas con problemas vasculares.

  • Lesiones consideradas leves que representan un mayor riesgo en individuos más vulnerables. Por ejemplo, pacientes en tratamiento por un cáncer cuyo sistema de defensa está afectado (inmunodeprimidos).

  • Traumatismos agudos.

  • Pacientes que requieren atención podológica postquirúrgica.

El Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos ha matizado en un comunicado que sus profesionales sanitarios “atenderán todas las urgencias podológicas siempre que puedan garantizar la seguridad de los pacientes y los profesionales.

En ese sentido, ha recomendado “el cierre de aquellas clínicas que no puedan garantizar las medidas y exigencias para asegurar una asistencia sanitaria sin riesgos para el paciente o los profesionales”.

Consejos para evitar futuros problemas de pies

El Copoma ofrece las siguientes pautas para evitar que los pies se resientan por la falta de movilidad por la cuarentena:

No abusar de las zapatillas de casa

“Ahora estamos 24 horas diarias en casa, pero algún día volveremos a salir a la calle”, recuerda Montero. Por eso es conveniente no abusar de las zapatillas de estar por casa para que el pie no pierda el hábito del movimiento con calzado de calle.

El experto aconseja realizar uno o dos cambios de zapatos al día, ponerse zapatillas de deporte para hacer ejercicio e, incluso, que aquellas personas acostumbradas a un calzado más elevado o con tacón, se paseen por la casa con él durante un rato.

No hay que olvidar los calcetines, muy importantes para proteger los pies y resguardarlos del frío. Deben ser de fibras naturales y de un grosor medio.

Practicar ejercicio físico

Si nos mantenemos activos, todo nuestro cuerpo lo agradecerá y, en particular, los pies. Algunos ejercicios que nos ayudan a fortalecer los pies son: subir y bajar escaleras (si no hay escalones en el domicilio, se puede emplear un pequeño taburete), hacer sentadillas poniéndose de puntillas y flexionando las piernas hacia arriba y hacia abajo con la espalda recta o mantenerse un rato en equilibrio a la pata coja cada día.

Como ocurre con la práctica deportiva en general, habrá que adaptar la actividad a la edad y circunstancias de cada persona. El simple hábito de caminar alrededor de la casa puede ser un ejercicio perfecto para las personas mayores.

Cuidado e higiene del pie

Es esencial mantener los cuidados cotidianos de higiene de nuestros pies, con la siguientes pautas:

  • Lavarlos  a diario, preferentemente con jabón neutro.

  • Secarlos bien, especialmente los espacios entre los dedos, y evitar frotar bruscamente con la toalla.

  • Hidratarlos con crema.

  • Cortarse las uñas de forma adecuada.

En la medida de lo posible, conviene cortar las uñas de forma recta, sobre todo aquellas personas con tendencia a que se les claven. En caso de que se aprecie alguna herida, es preferible tocarla lo menos posible y limar un poco la uña en vez de cortarla.

Esta recomendación está dirigida especialmente a las personas con problemas como el pie diabético. Y, en caso de duda, llamar a un podólogo.