Luna Roja o Eclipse de Luna

447

Ruy Díaz Díaz, PhD

El Calendario Txolkin de la Cultura Maya ha sido motivo de muchos estudios astronómicos, entre otras razones, producto del doble Tzolkin de 520 días que equivale exactamente a tres medios años de eclipses, según Arnulfo Ramírez del Departamento de Arqueastronomía de la UNAH en su articulo “Influencia del Calendario Tzolkin en las actividades agrícolas y religiosas de la población maya chorti en la zona occidental de Honduras”.

En Septiembre 27, se pudo apreciar como nuestro planeta  se interpuso entre el Sol y la Luna, fenómeno que se  conoce como eclipse lunar. Se calcula que hay un Eclipse de Luna cada seis meses, es decir,  dos eclipses lunares al año, pero no se aprecia en las mismas regiones del  planeta.

Los Eclipses de Luna se producen cuando hay un alineamiento  entre el Sol, la Tierra y la Luna (que se desplazan en planos diferentes), al proyectar la Tierra su sombra sobre el satélite cuando está en fase de Luna Llena.

La Luna no desaparece totalmente, solo se tiñe de rojo, porque la atmósfera de la Tierra (especialmente contaminada)  filtra la luz solar y deja pasar sólo el rojo, que se proyecta sobre ella. Así, producto de la división que hace la atmósfera, la luz azul se dispersa en el espacio, y, por la ubicación de la Luna, la luz roja va a parar a su superficie. Por eso, en el momento del Eclipse de Luna Total, en vez de desaparecer bajo sombras, nuestro satélite adquiere un color rojizo. A este fenómeno también se le conoce popularmente como Luna de Sangre.

El Eclipse de Luna de Septiembre 27 tuvo una duración de por lo menos una hora. No obstante, el fenómeno en su totalidad se prolongó por más de cinco horas. Es oportuno recordar que la Luna se encuentra a unos 380,000 kilómetros de distancia por lo que la luz solar,  reflejada en ella, llega a la Tierra en 1.3 segundos, por lo que el eclipse se aprecia en tiempo real. Mientras tanto, el Sol se encuentra a 150 millones de kilómetros y su luz tarda ocho minutos en llegar hasta la Tierra.

Los sampedranos pudimos apreciar el fenómeno desde telescopios instalados en el Museo para la Infancia donde disertaron los magísteres Hugo Ramos del Departamento  de   Astronomía Cultural con la conferencia “El Eclipse Lunar Total” y Cesar Rodríguez, del Departamento de Arqueastronomia con la conferencia “La Luna y las Culturas Antiguas”

El eclipse de Septiembre 27 provocó expectación, dentro de los neófitos en Astronomía, por sus supuestas connotaciones proféticas. Algunos apóstoles tuvieron predicciones apocalípticas al momento del fenómeno estelar. En lo particular, se nos antojo tomar café, pero no había en el Museo del Niño, y ahora que lo hacemos pienso con agradecimiento en la oportunidad que Diario Tiempo, sus trabajadores y accionistas, le ofertan al pueblo hondureño de externar opiniones  libremente, rompiendo el cerco mediático. Es nuestro deseo que Diario Tiempo tenga larga vida por delante, a pesar de las lunas rojas en el horizonte.

El «eclipse de la luna roja» se convirtió en todo un fenómeno social en Honduras, pues miles de personas esperaron hasta la madrugada para ver como poco a poco el satélite natural de la tierra se tornaba rojo.

Varios hondureños lo vieron desde sus casas, inundando desde temprano las redes sociales de fotografías y comentarios sobre el eclipse de luna.

En el El Pequeño Sula, cientos de visitantes llegaron desde las 8:00 pm para compartir una experiencia diferente y contemplar la luna roja.
Ver: ¿Por qué se produce el eclipse de Luna total?

En el museo pusieron tres telescopios a disposición del público para que todos pudiera apreciar los cambios lunares durante la noche y madrugada.

Además los visitantes recibieron charlas explicativas sobre el eclipse, las cuales se brindaron en el planetario del museo, adonde se hizo un «viaje imaginario a la luna», en el cual se usan efectos de sonido y se presentan imagenes en un domo que simula el espacio, como parte de las actividades.

Era tanta la emoción, que las charlas tuvieron que continuar hasta la medianoche, pues las personas seguían llegando al Pequeño Sula.

Poco después de la 1:00 am la luna alcanzo su color más rojo, lo cual causó la admiración de los presentes, entre los cuales habían niños, adultos, personas de la tercera edad. Además algunos llegaron en familia, otros entre amigos, en pareja o solos. Nadie quiso perderse el hermoso fenómeno.