Luis Almagro quiere recuperar papel central de la OEA

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La administración de Obama conocía su posición con respecto a los derechos humanos, pero ellos no esperaban que Almagro se expresaría tan enérgicamente como lo hizo.

“¿Podríamos haber pronosticado una carta de 18 páginas sobre Venezuela? No”, dijo el alto funcionario del Departamento de Estado, quien no pudo usar su nombre públicamente debido a la política de la Administración. “Siempre es bueno recibir sorpresas agradables en ciertas cosas, quizá”.

Durante años, ha habido considerables debates –especialmente en el Congreso de EEUU– con relación al papel de la OEA en apoyar las prioridades estadounidenses. Por décadas, los estados miembros que querían sostener una relación cercana con el superpoder económico del hemisferio ayudaron a mantener a la OEA alineada con la política estadounidense.

Pero Estados Unidos ha perdido influencia, a medida que los miembros encontraron en la expansión de China un incentivo al desarrollo económico, y eligieron a nuevos líderes ideológicos con agendas antiestadounidenses. Algunos en el Congreso han hecho esfuerzos por retirar el financiamiento de EEUU a la organización.

Muchos señalan el hecho de que la organización no ha tomado una posición más dura con respecto a supuestas violaciones de derechos humanos. El ejemplo que tiende a citarse más en Washington es el de la respuesta de la OEA luego de que protestas generalizadas en Venezuela en la primavera del 2014 terminaron con docenas de muertos.

Estados Unidos quería que la OEA denunciara lo que estaba pasando, pero Venezuela presionó a sus aliados, muchos de los cuales recibían petróleo descontado de parte de Caracas, y la OEA aprobó una tibia declaración que rechazaba la violencia pero ofrecía “pleno apoyo” a los intentos de Maduro de dialogar con sus oponentes. Estados Unidos, Canadá y Panamá fueron los únicos países que se opusieron a la declaración.

Por esa razón, y por otras, varios líderes estadounidenses cuestionaron a Almagro, cuyo historial de izquierda fue visto como demasiado cercano a regímenes como los de Venezuela e Irán, donde él ocupó uno de sus primeros puestos diplomáticos.

La representante de Miami Ileana Ros-Lehtinen, una republicana que dirige una poderosa subcomisión de asuntos exteriores, se opuso a la selección de Almagro. Ella mencionó su trabajo en Irán y alegó que Almagro continuaría el historial de la OEA en cuanto a socavar los derechos humanos y la democracia en Latinoamérica.

Otro republicano de Miami, el representante Mario Díaz-Balart, tenía preocupaciones similares con respecto a la candidatura de Almagro. Díaz-Balart dijo que todavía es demasiado pronto para tener una idea clara de cómo evaluar a Almagro. Pero señaló a su vez que le gusta la manera agresiva en que Almagro lidia con Venezuela. Afirmó que Almagro era una franca mejoría con respecto al antiguo secretario general José Miguel Insulza, ex político chileno, cuyo mandato de 10 años estuvo marcado por problemas financieros y la emergencia de nuevos grupos regionales en competencia.

“La diferencia es del día a la noche”, dijo Díaz-Balart. “El está tratando de hacer una vez más de la OEA una organización legítima, y no lo estaba siendo”.

El diplomático uruguayo no sólo se ha enfrentado cara a cara con Venezuela, sino que además ha confrontado a un ex presidente de Guatemala con respecto a la corrupción justo antes de que fuera encausado; intervino en la crisis electoral de Haití y negoció con grupos anticorrupción para enfrentar las redes criminales de Honduras dentro de los sistemas político y judicial del país.

Pero fue Venezuela la que sirvió como la primera prueba de fuego para el nuevo líder. Roger Noriega, ex embajador de EEUU ante la OEA, dijo que Almagro dio un ultimátum al gobierno de Venezuela e hizo más difícil para ellos maniobrar en contra de la oposición.

“El hecho de que alguien esté tomando una posición firme con respecto a esos problemas despertó a todo el mundo en el hemisferio”, dijo Noriega, quien trabaja como investigador invitado en el Instituto Americano de Empresas, centro de investigaciones de tendencia conservadora.

Muchos en Miami continúan preocupados por los esfuerzos expresados por Almagro de traer a Cuba a la OEA. La OEA expulsó a Cuba de sus filas en 1962.

Díaz-Balart ha criticado duramente a Cuba por sus problemas actuales de derechos humanos, que incluyen más de 8,000 arrestos en el año transcurrido desde que la administración de Obama anunciara que restauraría sus relaciones diplomáticas con la isla.