Lufussa: 25 años vendiendo onerosa energía al Estado, y renovó por 10 más

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Lufussa
Lufussa firmó su primer contrato con el Estado en 1995.

HONDURAS. LAEISZ no fue la única empresa beneficiada con contratos energéticos millonarios otorgados por el Estado, sino también la Sociedad Mercantil Luz y Fuerza de San Lorenzo S.A. de C.V. (Lufussa).

Lufussa fue beneficiada el pasado 9 de julio con la aprobación de dos contratos «que sobrepasan los 200 mil millones dólares», dio a conocer el noticiero nacional Cholusat Sur.

Uno de los contratos que se otorgó fue el 15-2018, el cual, firmó Jesús Mejía cuando aún estaba al frente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). Dicho documento consiste en un acuerdo de potencia firme y energía asociada de 70 MW en la zona sur del país. El mismo tiene una validez de dos años.

Y el segundo contrato es el 04-2018, también firmado por Jesús Mejía, el cual consiste en el suministro de potencia y energía asociada de 240MW por 10 años, siempre en la zona sur de Honduras.

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Desde 1995

Pero Lufussa no es nueva en venderle energía a Honduras, pues lo hace desde el 1995, cuando el 18 de mayo fue suscrito su primer contrato con el Estado, Lufussa 1.

En esa ocasión, la empresa construyó la planta generadora Pavana I y cotizaba cada kilovatio hora a 20.73 centavos de dólar. Años después, en 1999, se echó a andar la térmica Pavana II, con una capacidad instalada de 82 MW. Actualmente, ya existe la tercera planta generadora de Lufussa, ubicada siempre en la región de Pavana.

Renovaciones

El primer contrato venció en 2010, pero le fue renovado. Lufussa y la ENEE firmaron dos convenios, uno por 39.5 megavatios y otro por 30.5, con vigencia de 39.5 meses. Se justificó que debido a que el plazo no trascendía el período presidencial, la aprobación del Poder Legislativo no es necesaria.

Más tarde, en 2014, los dos actuales acuerdos vencieron, y Lufussa, pese a que se negaba, debió ceder y aceptar una renovación venderle al Estado 30.5 megavatios de energía a un precio de 25.46 centavos de dólar por kilovatio, lo cual era un costo menor al anterior y la ENEE se ahorraría unos L800 millones.

Ahora, Lufussa acumula ya 25 años vendiéndole energía a Honduras, y lo hará por al menos 10 años más, luego de la aprobación del pasado julio 2020.

Cabe señalar que en 2008, mediante una comparecencia en Radio América, el ingeniero David Castillo, en su condición de funcionario de la ENEE, reveló que el contrato Lufussa I era el más costoso para el país, según informó una periódico impreso en esa ocasión.

ENEE endeudada con Lufussa

Y en 2010, surgió una tremenda polémica entre Lufussa y la ENEE, pues, los ejecutivos de Luz y Fuerza de San Lorenzo SA dejó sin 80 megavatios de energía al Estado alegando que la estatal le debía L700 millones.

Según Lufussa, ese dinero no acreditado impidió que pudiese pagar todo un «embarque de búnker para alimentar a sus plantas térmicas», por lo cual, no se pudo generar la energía requerida.

«La ENEE estuvo al día con nosotros hasta diciembre de 2009. Entre enero y marzo (de 2010, luego del golpe de Estado) dejó de pagarnos y por eso tenemos problemas para comprar el combustible», defendió un directivo durante aquella ocasión.

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Daños al ambiente

Por otro lado, a Lufussa la señalaron de provocar una catástrofe ambiental en San Lorenzo, Valle, cuando en 2010, un oleoducto de una térmica colapsó y derramó una cantidad no determinada de búnker en la bahía de San Lorenzo, lo cual generó un significativo daño ambiental en gran parte del manglar, dijeron biólogos.

Las autoridades municipales y sociedades civiles denunciaron el hecho, y Lufussa no tuvo otra opción que pagar una multa a la Alcaldía que serviría para programas de mitigación ambiental en la zona. La suma fue de tan solo L5 millones.

El Ministerio Público (MP) investigó y concluyó que el derrame ocurrió debido a una abertura en el oleoducto usado por Lufussa desde el puerto de San Lorenzo hasta la planta térmica.

El combustible cayó en la quebrada de la Cáucara y luego recorrió unos 2.8 kilómetros. La
Dirección General de Pesca, (Digepesca) estableció que hubo daños directos en el manglar y la fauna marina y que indirectamente se afectó al sector pesquero artesanal.