Los corruptos no tienen derecho a ver el sol

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Marco Tulio Del Arca

En la tempestad volveremos a estar contigo.

Nicolás Vaptsarov.

El horizonte de Honduras huele a lucha en el amanecer y ha respiro de cedro en las almohadas de la tarde. El peso de la piedra esta justo en la garganta del planeta. En la triste libélula que se inmola en el silencio. El amargo trago de las estrellas cae sobre los instantes que alumbran la sandalia izquierda de las antorchas que se hacen Patria en los pies de todos los caminantes. La resistencia continúa contra la impunidad y la corrupción. El pueblo grita   y clama una pronta comisión internacional, sin injerencias ni burdos adornos de los vasallos criollos   enamorados del poder. La ruta del sufrimiento nos trae a don Quijote y a su fiel Escudero, ambos nos enseñan a combatir otros gigantes que por sus barbaros y duros movimientos pareciera que si son molinos de huesos   con trajes de odio y fétida ambición. Ambos platican en la impotencia de la hierba, meditan y levantan el pensamiento .Están aquí, junto al dolor de cada ser, pero no logran aclarar el semblante de un suelo enfermo, alquilado, robado y despedazado. Sus palabras animan las justas trincheras. Ansiamos un espacio para multiplicar la dulzura, la paz y el amor.

Pretendemos darle un universo de solidaridad a la lucha necesaria, a las marchas del civismo y al canto de la dignidad. Por eso hay que gritar, a veces callar es morir. Si es preciso cambiemos este ritmo, hay que innovar, a estas alturas son prioritarias otras estrategias. Analicemos bien. Por las mesetas de la memoria pasa un caballo blanco, alguien desde algún lugar lo llama, seguro que no hay otro, es el del héroe “Morazan que regresa a batallar desde la muerte”, viene a reclamar justicia, en su s puños hechos bandera trae un lucero encendido como un beso vertical. Entonces, los muchachos lanzan consignan y recuerdan las viejas alboradas donde otros años fueron el color y el signo que aún nos llena de esperanza. Al lado de un piano abandonado hay un pez hundido en la tristeza, el piensa en los vidrios que lo encierran y se inquieta, anhela una antorcha   en el   ambiente puntual que huela a total liberación .Los muchachos no temen pero toman sus precauciones, es el instante de no perder la cordura ni el anhelo.

Ahora la ostia le huye a la falsedad de una sotana y a las hirientes miradas de aquellos que irrespetan los crucifijos y evaden la luz del verdadero evangelio .Es urgente afianzar la organización, es preciso recoger las lágrimas de los humildes compatriotas y hacerlas lámparas en el tajo de la noche. No hay derecho al cansancio. Vamos a sacar a los corruptos. No aceptemos un diálogo débil, contaminado y sucio. Los abrazos de los contrarios hoy están vacíos, no enseñan rectitud ni confianza. El saludo es una trampa en el instante del café o del almuerzo. Esta tierra es pequeña y no es ajena. También es nuestra. Que vuelvan a sonar los vientos libertarios. Hoy sí sabremos por quién doblan las campanas. Los impíos no ceden, pero tiemblan.

No habrá un invierno que apague la indignación ni el fuego de los jóvenes. Hoy es deber del poeta fortalecer sus ideas , beberse una luna y disparar un fusil, si eso es necesario .La honestidad no merece este infierno, los ladrones… ¡afuera¡. No importa la   clase social, política o económica.. Queremos un País libre y feliz. Lo añoramos Limpio y seguro, donde los obreros sean   guayacanes de brazos   reivindicadores y los estudiantes nuevos guerrilleros   de las letras, la verdad y el patriotismo. ¡Adelante juventud ,junto al pueblo indignado, hasta la victoria final.¡