«Ley» municipal quita oportunidad de trabajo a más necesitados en Santa Rosa

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La prohibición alcanza a todo tipo de vendedores ambulantes.

COPÁN, HONDURAS. ¡Indignante! Una nueva «ley» municipal en Santa Rosa de Copán, al occidente del país, está quitándole la oportunidad de trabajar y llevar sustento a sus hogares a los más necesitados, que en muchas ocasiones se trata de madres solteras y adultos de la tercera edad sin nadie que responda por ellos.

Desde aldeas lejanas y tras un largo proceso de recolección de ramitos de flor de izote, pacayas, mostaza y algunas verduras, ciudadanos llegan a los alrededores del parque de Santa Rosa con la esperanza de vender.

Aunque no aspiran a ganar más de 500 lempiras por el producto que llevan en una pequeña canasta, les alcanza para sobrevivir el día a día. La comida, y quizá hasta el transporte de regreso a casa, se costean con su venta.

No obstante, tras la nueva ordenanza, los policía municipales, al ver a los vendedores ambulantes, sin excepciones, deben decomisarles el producto.

En algunas ocasiones se los devuelven cuando llegan a sus oficinas a reclamarlo. Pero las reincidencias se «castigan» con el decomiso definitivo, quitándoles la oportunidad de llevar un poco de comida a sus mesas ese día.

Además, los afectados con estas duras medidas han denunciados lo malos tratos de parte de los agentes municipales. Mientras que ellos sostienen que simplemente se limitan a seguir órdenes. ¿Será que estas permiten hacer uso de la fuerza con personas incapaces de defenderse por su cuenta?

No hay oportunidades en Santa Rosa

Ante la falta de oportunidades laborales, gran cantidad de personas se ven obligadas a recurrir a esta forma de trabajo. La prohibición les arrebata su única forma de ganarse la vida, ¿qué opciones dará la municipalidad a estas personas?

«Los ciudadanos, mientras no se le tocan los fondos económicos no se educan. Solo cumplimos órdenes», dijo el jefe de los policías municipales.

El Departamento de Justicia Municipal busca el «orden vial» en la ciudad, según se conoció. Pero no brinda soluciones ni espacios para que sus ciudadanos puedan desarrollarse económicamente; incluso, tacharon sus actividades como «molestar a la gente».

«Esta es una ciudad en la que los pobres ya no tienen espacio», dijo una de las perjudicadas, una señora con más de 50 años de dedicarse a vender en las calles.