«Las vendo»: rótulo con el que promueve sus muñecas una sampedrana de 80 años

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La señora Orlinda Najar mientras ofrece sus muñecas en la Fuente Luminosa. Trabajo hecho de forma manual.

Cortés, Honduras. El próximo mes, Orlinda Najar, cumplirá 80 años de edad, y no tiene ni la mínima intención de quedarse quieta, por eso sigue trabajando con sus muñecas en San Pedro Sula.

En una breve pero amena entrevista con Tiempo Digital, la señora que fue captada y publicada en Radio Perla, sentada en la Fuente Luminosa de la ciudad, con un rótulo que dice «Las vendo» y a la par tres muñecas adornadas con un pronunciado encaje, habló sobre su trabajo.

«Son barbies de calidad, no son aguadas», explica Orlinda al mencionar a su muñecas, que vende por un módico precio de 200 lempiras, mismo que se gana por un día y medio de trabajo, ya que es el tiempo que tarda en cada una.

El proceso es el siguiente, va a una tienda de mayoreo y compra las barbies, aparte adquiere el resto del material.

Al terminar mandados, que hace a pie, llega a la casa en donde vive con su hijo y pone las muñecas en una base de estereofón, las forro con cartulina y tela, luego comienza a colocarles las 12 yardas de encaje, el cual afirma que lo deja «bien tupido», hasta lograr que se vean esponjosas y decorativas.

Es importante mencionar, que Orlinda generalmente se colocaba para vender su producto frente al antiguo edificio del Casino Sampedrano, frente a Plaza Banderas, pero ahora está muy solitario.

Por lo anterior, decidió vender en la avenida Circunvalación, en la fuente Luminosa. Allí usted -al pasar en las tardes- podrá verla. Si desea ayudarle: compre una delicada muñeca. Además, tras venderlas ella vuelve a invertir para seguir trabajando, y aunque le toque caminar bastante, ella quiere seguir perseverando en la vida.

«Yo no me voy a morir del virus, sino de estar de balde»

Según cuenta la sampedrana, nacida en el año de 1940 en el barrio Medina, estaba desesperada por la cuarentena. No tenía nada que hacer. Pero decidió retomar el trabajo que por años ha realizado con mucha paciencia y creatividad.

Su simpatía es notable a través del teléfono… ríe consecutivamente de sus propias experiencias. Al mismo tiempo dice que «estaba tronándome los dedos para buscar que hace. Yo no me voy a morir del virus, sino de estar de balde», repetía.

Cuenta que vivió 27 años en Estados Unidos, allá trabajaba en casas, pero sufrió un asalto y se accidentó, lastimándose la cadera, revela la hondureña. La razón de su emigración fue por el deseo de darle estudio a su hijo. fue «las ganas que tenía de verlo», que tomó la decisión de regresar al país, donde la economía es crítica.

Es por eso, que cada muñeca que le compran es una bendición para doña Orlinda, a su edad no puede encontrar trabajo y sólo procura ser útil para ella y la sociedad misma. Además, menciona que hace piñas decoradas que también se vende como manualidad.

Si usted quiere hablar o ayudar a doña Orlinda, llámela al número (504) 8991-7065. No le escriba porque ella dice que «no sabe de esas cosas» y se carcajea, claramente se refiere al whatsapp. Pero muy amablemente y alegre le atenderá la llamada.

Una de las buenas acciones la hizo un joven, quien la buscó para regalarle una provisión de comida, por lo que se sintió muy agradecida.

Esta tarde, no es la excepción, mientras se preparaba para colocarse en su punto de venta decidió tomarse una refrescante agua de coco. Hoy ha sido un día caluroso, pero ella sigue caminando con sus inseparables acompañantes de plástico, las que pueden lucir bien en cualquier vivienda o para que sea entretenimiento.

Sobre la bioseguridad, ya que es una persona de la tercera edad, asegura que ella compra «alcohol y con el líquido limpia sus lentes. Al llegar a casa se quita la ropa y se asea» y espera al día siguiente seguir luchando para vivir.