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viernes, mayo 20, 2022

La violencia y las manifestaciones ciudadanas

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Edgar Soriano Ortiz

Hay grandes incoherencias de argumentos sobre la violencia política en los diferentes sectores políticos en contradicción de la Honduras contemporánea. Hay argumentos ideológicos instaurados en torno a este tema con el fin de someter a la población al régimen político-económico, como garantía de instituir agendas políticas clasistas en beneficio de grupos corporativos y familiares. A continuación una interpretación de la violencia política en Honduras:

Violencia histórica
Cuando los españoles instauraron forzadamente las estructuras socio-culturales y políticas la violencia impositiva de normas morales lesionó las prácticas ancestrales de la población aborigen. Instaurando un régimen “moralista” represivo que violentó los derechos de la gente y sometió a la marginación en condiciones violentas. La represión político-cultural manifestada en la sexualidad, en las convivencias en los espacios de socialización y en el respeto a la libertad de ideas dio identidad a las relaciones de una población con sus líderes políticos incapaces de diálogos en torno al control del Estado. En las matanzas entre hondureños y hondureñas canalizaron en gran medida la violencia engendrada por la represión institucional e incentivada por los mandatos del caudillismo.

Estado violento
El Estado nación desde su proceso de gestación pasando por momentos de repunte organizacional y llegando a tiempos de debilidad enfermiza con el modelo neoliberal ha manifestado los rostros de la violencia ante una historia de desigualdad profunda. La articulación regional sometida al centralismo presidencialista mediante comandantes de armas represivos no logró más que incentivar odios partidarios y masacres, como lo ocurrido en Olancho en 1865 cuando el gobierno del general Medina ordenó asesinatos de los rebeldes separatistas.

Represión golpista (de la revuelta de 1924 al golpismo contemporáneo):
Después de la guerra intestina de principios de 1924 Estados Unidos logró consolidar su injerencia e imponer a un cacique con poderes centralizadores y contribuir a la formación de una estructura armada moderna con entrenamientos tácticos de contrainsurgencia como garante del orden establecido bajo su tutela. El Estado desde tiempos del régimen de Carías Andino ha trabajado sistemáticamente para desarticular a los movimientos de reivindicación y los partidos con discursos alternos a los paradigmas nacional-liberales. El golpe de 1963 y el de 2009 es el vivo ejemplo de la lógica impositiva y conservadora colonizada por mecanismo de dominación multinacional y de hacendados controladores del erario público.

Discursos mediáticos sobre las manifestaciones y “líderes de fhotoshop”:
La construcción ideológica a favor del miedo a los cambios políticos y el discurso del pacifismo ha sido la bandera ideal de la prensa corporativa, los políticos no se atreven a desafiar esta lógica. “El pueblo hondureño es pacífico” es una mentira muy refutable frente a una sociedad sometida y alienada por la marginación, donde la violencia es una válvula para dirimir los conflictos personales o de grupo fácticos. Una institucionalidad represiva contra la población en general y controlada por las fuerzas generadoras de impunidad evidencia la carencia de participación democrática ciudadana. Los “líderes” denominados por las fuerzas mediáticas corporativas y similares son enmarcados en “pic” del “fhotoshop” para ser protegidos o ensuciados según la conveniencia contextual…

Ciudadanía indignada entre agendas y la conciencia libertaria
El actual contexto pos golpe de 2009 las estratagemas de los sectores corporativos obligados a recomponer las banderas políticas de la derecha. Agendas ocultas se perciben detrás de los “líderes” del momento, sin embargo las contradicciones de las distintas estructuras políticas y sociales demuestran la carencia de liderazgo representativo y participativo. Si es muy evidente el descontento poblacional y la manifestación acumulada de la conciencia ciudadana en las luchas por las libertades y la instauración de un nuevo régimen político democrático.

El escenario socio-político es complejo, las debilidades de cohesión bajo principios políticos estratégicos son evidentes, mientras JOH y su gente mantiene sus acciones encaminadas de la dilatación y la fragmentación de los opositores llevando nuevamente a la “lavandería” electoral el clamor desorientado de una población harta del desastre de miseria y violencia, lamentablemente no es toda la población que puede actuar bajo este principio, al contrario en sus barrios y cantones la sobrevivencia y conflictos locales los alejan del espejismo urbano medio y de las televisoras preparando sus piezas de ajedrez por el bien de sus negocios. El discurso contra la violencia es una clara estrategia de un régimen político autoritario que ha ordenado hasta el momento a sus fuerzas no reprimir manifestaciones, en cambio utiliza otras formas de intimidación y violencia institucional…

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