La mascarilla mutila nuestra expresividad facial y queda a merced de la mirada

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El uso de la mascarilla es parte de la bioseguridad actual ante la pandemia.

La nueva normalidad es el uso de la mascarilla, en Honduras ya es una ley para evitar el contagio del covid-19, por lo que los expertos ya hablan de las limitancias que eso conlleva a nivel social.

Para la psicóloga Mireia Cabero, psicóloga de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) «toda la cara recibe estímulos del cerebro, y aunque hay gente muy inexpresiva, usamos la cara y todo el cuerpo para generar sensaciones con los demás”. Pone de “manifiesto laimportancia de la comunicación no verbal en nuestra relación con los otros”.

Cabero es impulsora de un proyecto de promoción de la cultura emocional pública. Está consciente que el uso de las mascarillas sea una de las costumbres de la pandemia que perdurará.

Ante eso, Josep Lluís Micó, profesor de periodismo de la URL-Blanquerna, explica que al ponérsela le cubre la boca y la nariz, por lo que «mutila nuestra expresividad facial». Reafirma que eso “supondrá una gran pérdida a nivel comunicativo en todos los sentidos”.

“Sin mascarilla nos entendemos perfectamente solo con una mirada o un gesto. Pero si nos faltan tres cuartas partes del rostro, y la situación se alarga en el tiempo, significará que tendremos que repensar los códigos, porque algunas convenciones dejarán de ser válidas”, añade Micó.

Se suma a la expresividad digital

La mascarilla llega en un momento de muchas transformaciones. “Antes de la pandemia ya éramos más expresivos digitalmente que presencialmente, con emoticones que nos permiten salir de una conversación complicada o con un meme, que es una broma con la que expresamos mucho mejor lo que sentimos».

Además, actualmente, «en el mundo virtual se mandan muchos más ‘abrazos’ que en el mundo real, sobre todo estos días que no queda más remedio”, dice Micó.

Afortunadamente, señalan expertos, “las mascarillas también preservan la mirada, que es la parte de entrada a la comunicación. La mirada implica interés y es la expresión de las emociones. Si alguien no te mira cuando le hablas es que no le interesa lo que le estás contado”, dice  Ignasi Ivern, psicólogo y logopeda de Blanquerna-URL.

ero Ivern opina que “la comprensión se puede ver afectada, siempre hay malos entendidos, y ahora tendremos que hacer más esfuerzos. Hay que tener en cuenta que viéndonos recibimos un feedback continuo del otro”.

De todos modos, para este experto, la mayor pérdida que nos impone la mascarilla es la de la sonrisa, “porque es un elemento que acerca a la personas, da confianza y esta trae la credibilidad. Nada motiva más a un adulto que arrancar la sonrisa de un niño”, asegura.

Otro efectos por el uso del tapabocas

“En esta situación, las personas que son más táctiles, más sinestésicas, lo tienen peor porque han tenido que dejar de tocar”, dice Cabero. Para ellas, las restricciones que impone la mascarilla a la expresividad del rostro son peores que “para las personas que son más lingüístico verbales”, apunta .

La mascarilla también “transforma la voz, su proyección, y se pierden cosas como el tono que también dan mucha información. Ahora parecemos gente que habla como Darth Vader(personaje deStar Wars)”, relaciona el profesor Micó.

Agrega Ivern, que ese efecto hará que los humanos busquen “otros caminos como el acento, la modulación y la prosodia. Aspectos que ayudan mucho y que ahora deberemos exagerar”,

Reportaje de La Vanguardia