LA ENTREVISTA – Sampedranos colocan a Honduras en la élite del baile mundial: finalistas y subcampeones

810

SAN PEDRO SULA, CORTÉS. Si a usted le preguntan por Honduras, algo que seguramente mencionaría es que se le considera uno de los países con mayor desigualdad social del mundo, que tiene uno de los mayores índices de homicidio y las palabras “pobreza” y “corrupción” podrían no faltar al momento de describir la nación ubicada en el centro del continente americano.

A veces, el hecho que Honduras esté polarizada por situaciones negativas no permite mirar las cosas por las que los hondureños deben sentirse orgullosos, o fijarse en lo positivo del país que, aunque algunos lo nieguen, está allí.

Este pensamiento llega a personas de otras partes del globo terráqueo, quienes, producto de lo que escuchan, automáticamente crean en su mente la falsa idea de que Honduras es un país que no deberían conocer, que todo está mal, que nada bueno puede generarse o nacer aquí, aunque, por supuesto, hay excepciones de pensamiento, y poco a poco eso está cambiando.

El pasado mes de junio, en el hermano país de México, específicamente en la ciudad de Puebla, al planeta entero se le dio una “probadita” del talento hondureño, lo que dejó boquiabiertos a propios y extraños. Por si usted aún no lo sabe, Honduras es el hogar de varios de los mejores bailarines de Salsa del mundo.

Tal vez, y a pesar de residir en el mismo país que ellos, usted no sabe quiénes son los sampedranos Daniel Torres, Dayana Lanza, Zevieta Bautista y Sofía Rodríguez, pero miles de extranjeros sí, pues sin que nadie se lo esperara (solamente ellos) se colocaron en la élite del baile mundial, trayendo a Honduras dos segundos lugares del Euroson Latino World Salsa Championship, una de las competencias más prestigiosas del mundo, la cual reúne a los mejores de los mejores del planeta.

Le puede interesar: LA ENTREVISTA – Katheryn Banegas suena en Latinoamérica: anécdotas y por qué «Amor Suicida»

La entrevista

TIEMPO Digital estuvo con ellos, quienes brindaron declaraciones exclusivas y narraron sus experiencias y anécdotas por tierras aztecas, mientras que orgullosos sostenían sus trofeos de subcampeones en la academia Bailamos, aunque uno de ellos no pudo estar presente.

“Fue algo demasiado bonito, conocer una nueva cultura, y bueno, México nos acogió con los brazos abiertos”, recordó emocionado el joven Daniel.

Estos cuatro talentosos bailarines compitieron en tres categorías diferentes: dos en pareja y una solista. Por un lado, Daniel y Dayana, pareja que ya era campeona centroamericana, se hizo del segundo puesto en la categoría amateur. Dayana y Sofía representaron a Honduras en la categoría “abierta”, en la que participaron bailarines profesionales, amateurs y semiprofesionales. Por su parte, la directora de la academia, Zevieta Bautista, alcanzó un quinto lugar a nivel mundial como semiprofesional.

“Desde el momento que llegamos, mirar a tantos bailarines, porque tal vez hay algunos que tienen hasta 20 años de carrera, y nosotros muchísimo menos, a lo mejor uno se achica a sí mismo, pero en realidad se debe ser seguro de los que es”, dijo Daniel. “Es difícil porque primero se debe pasar una clasificatoria, luego entrenar, luego volver a competir, luego a talleres y clases, pero al mismo tiempo es muy satisfactorio”, agregó.

Poco tiempo de preparación, grandes logros

Para una competencia de esta magnitud, los bailarines, naturalmente, deben presentar coreografías dignas de un mundial, las cuales pueden tardar años en perfeccionar, por tal razón es que comienzan a prepararse con anticipación.

Sin embargo, al ser consultados sobre cuánto entrenaron, resulta que en realidad lo hicieron durante muy poco tiempo. “Dayana y yo tuvimos (de preparación) seis meses”, dijo Sofía, de tan solo 13 años.  “Yo como solista, tres meses”, prosiguió Zevieta, directora de la academia. “Dayana y yo, seis meses, pero antes del Euroson ya habíamos tenido competencias antes”, reveló Daniel.

¿Cuál es el secreto?

Parece increíble que, pese a que se prepararon durante un corto período de tiempo, alcanzaron a arrebatarle los primeros lugares a otros bailarines que, tal vez, habían tardado más. Pero, ¿cómo hicieron esto?, Zevieta lo dijo de la siguiente manera:

“Al final, aquí la fuerza de la academia y de nosotros es Dios, y para Él no hay nada imposible. Porque en un año, lograr lo que hemos logrado, pues eso es Dios. Bailamos (la academia) tiene tres años, pero “hace un año es que nos comenzamos a involucrar en competencias”, resaltó “Zevi”.