Algunos sectores de la población guardan cierto resentimiento con usted por el papel que ejerció durante el golpe de estado en 2009, ¿cómo maneja las críticas que recibe a diario por ese tema que aún no olvidan muchos hondureños?

R=/ Con mucho respeto, es decir, yo no puedo cambiarle la forma de pensar a la gente. Yo sé que hay gente que piensa que me presté. Pero ellos no conocen las interioridades que tampoco me voy a poner a decir a esta altura. Era un periodista invitado frecuentemente a almorzar por Mel. Unos meses antes, le dije al presidente los riesgos que implicaban una cuarta urna para validar o crear una Constituyente. Con el deseo de una nueva constitución y quedarse más tiempo en el poder. Eso se lo dije en su mesa de trabajo en Casa Presidencial. En ese momento no estaba la reforma al Artículo 5 de la Constitución. El cual ahora si nos permite consultarle al pueblo sobre cualquier tema. Al final yo lo que defendí fue el espíritu de la ley en ese instante. La gente no lo entendió y otros si lo comprendieron. Sé que ese episodio provocó que la gente perdiera credibilidad en mí. Pero yo soy un periodista que cuando suceden esas cosas trato de reinventarme. Creo que lo logré gracias al trabajo en conjunto con mis compañeros. Con ellos le demostramos a la gente que somos de una sola pieza. Que en nuestro noticiero prima la honradez y la independencia. He tenido la fortuna de encontrarme con don Rafael Ferrari. Y, Rafael Villeda, quienes han sido muy amplios y toman en cuenta mis sugerencias u opiniones. De repente piensan que soy muy intenso o apasionado cuando digo algo, pero me lo respetan. Sé que frecuentemente les llama gente poniéndoles quejas de mí, ya sean de izquierda o de derecha. Uno comprende que cada quien tiene su ideología política. Y, cuando su partido no está pasando por un buen momento. Y, el periodista lo saca a relucir, entonces se enojan con él.

Un episodio similar ocurrió después de las elecciones generales de 2017, cuando invitó a su programa a Arturo Corrales, quien adjudicó el controvertido término del “voto rural” que es mal recordado por algunas personas, ¿qué pasó ese día?

R=/ Ingeniería Gerencial presidida por Arturo Corrales  es la empresa que dirigió las encuestas en los procesos electorales transmitidos en Televicentro. Esta vez no fue la excepción, sólo que en esta ocasión a mí me tocó moderar la participación de Arturo. Eso, cuando se generó la información sobre los primeros resultados de las elecciones. Corrales dijo que había una diferencia de nueve puntos. Luego que el voto rural fue el que acercó la diferencia que tenía Libre sobre el Partido Nacional. Al siguiente día el mismo Arturo dijera que los nacionalistas estaban alcanzando a los de Libre. A mí sólo me tocaba moderar. A mí no más me tocaba ir conduciendo la transmisión de lo que arrojaban profesionalmente los resultados de Ingeniería Gerencial. Mucha gente hubiese querido que yo rebatiera a la empresa que contrató Televicentro para que divulgara estos datos. Pero no era mi papel hacerlo. Si creo que me faltó haber tenido a la otra parte que contrastara. Aun cuando el espacio no era para ese tipo de debate. Pero entiendan que yo era el moderador de una transmisión con la empresa que Televicentro había contratado. Sé que hicimos mal en no tener a la otra parte, pero eso nos queda de lección.

¿Han intentado sobornarlo?

R=/ No, gracias a Dios. Me he granjeado una imagen de ser un periodista honrado. Claro, yo la honradez no sólo la miro del lado del dinero, sino de una forma más integral. Admito, mi conducta, desde que trabajaba en Deportes, ha hecho que se me genere una imagen de un hombre honrado. Un hombre que no hace periodismo por dinero. Cuando se trabaja así, nadie ofrece nada. Claro que uno sabe cuándo alguien quiere acercarlo, pero yo tengo 40 años en esto. Y, sé cómo contrarrestar cualquier mecanismo para cooptarme. Estoy consciente que tampoco se trata de hacer enemigos, ni de ser un ermitaño en el medio. El periodista debe cultivar fuentes y debe estar cercano a ellas para informarse. Como decía una periodista colombiana: “Distante para no embarrarse”. Creo que la sociedad hondureña ha sido muy respetuosa conmigo en ese aspecto.