LA ENTREVISTA | Alejandra Suárez: Me enorgullece ser parte del SAR

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Alejandra Suárez

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Una mujer amante de su familia y con el don de servir a los demás, así se describe la profesional del derecho Alejandra Suárez, quien luego de litigar durante ocho años en los Tribunales de Justicia de la República, ahora es la secretaria general del Servicio de Administración de Rentas (SAR).

Durante una amena conversación que la togada sostuvo con Tiempo Digital, accedió a despojarse de su ámbito profesional para relatar detalles de su vida personal, mismos que pocos conocen sobre ella, ya que su puesto de ejecutiva en el SAR le exige mayor compromiso laboral.

Según lo expuesto por Suárez, el tiempo que pasa fuera de su oficina lo invierte con su familia y aprovecha para cuidar su jardín y las mascotas caninas que le acompañan en su hogar.

De acuerdo a lo expuesto por la abogada, su llegada a un puesto público es el resultado del esfuerzo personal que a lo largo de su vida profesional ha desarrollado. Esto, acompañado de «la voluntad de Dios y ángeles que pone en nuestras vidas», expresó la ejecutiva.

A continuación la entrevista con la abogada Alejandra Suárez:

¿Cómo es un día fuera de sus labores?

En casa con mi hijo y familia, mi mayor tesoro.

¿Prefiere vestir formal o vestimenta casual?

Lo que la ocasión requiera.

Si no fuera abogada ¿a qué se dedicaría actualmente?

Me hubiese gustado tener una familia grande con tres o cuatro hijos, pero Dios sabrá. Me gusta ayudar y servir a los demás, quizá en alguna organización o fundación donde pudiera ayudar a los más necesitados.

¿Cuál es su mayor temor?

Dios.

¿Es madrugadora o noctámbula?

Normalmente madrugo, pero me gusta descansar los fines de semana.

¿Cuál es su pasatiempo favorito?

Dedicarle tiempo a mi familia, cuidar mi jardín y a mis perritos.

¿Le gusta cocinar?

No, pero si me toca lo hago. Dice mi hijo que cocino bien (contestó entre risas).

¿Qué es lo que pocos saben de usted? 

Soy devota de la Virgen Maria y la Divina Misericordia.

¿Cómo inició en su carrera profesional como abogada?

Realicé mi páctica como pasante de la carrera de Derecho, en la Procuraduría General de la República, donde tuve la oportunidad, gracias a Dios, de laborar. Fue mi primer trabajo, al cual le debo mucho aprendizaje y experiencia, ya que litigue durante ocho años  en los Tribunales de Justicia de la República como procuradora judicial.

De igual forma, tuve todo la oportunidad de tener excelentes jefes como las abogada Rosa América Miranda Rivera, Ethel Déras Enamorado, Tania Mejía, de las cuales tengo las mejores enseñanzas.

¿Por qué llegó a ser funcionaria pública?

Voluntad de Dios. Ángeles que pone en nuestras vidas y esfuerzo personal.

¿Tiene algún vicio, cuál?

Ninguno, gracias a Dios siempre me mantuve al margen de ese ambiente.

¿Cuál es la mayor locura que ha hecho?

Creo que muchas… (respondió acompañada de una sonrisa).

¿Su mayor recuerdo de la niñez?

Mi abuela Rosa Teresa Godoy (QDDG), la extraño tanto. Todos los días la recuerdo.

¿Es celosa?

Sí.

¿Le tiene miedo algún animal?

Sí, a las avispas rojas.

¿Cree que en realidad los diputados representan al pueblo?

Son elegidos por el pueblo y para el pueblo. Considero que, como ciudadanos debemos reflexionar a quién elegiremos para que nos representen, después Dios juzgará la labor que hacen ellos para el pueblo.

¿Qué opina de la administración que hace el SAR?

El Servicio de Administración de Rentas es una administración tributaria referente nacional e internacionalmente, la cual brinda servicios de calidad a la ciudadanía y combate eficientemente la evasión y elusión tributaria, de la cual me enorgullece ser parte y poder trabajar al lado de excelentes profesionales como la abogada Miriam Guzman, Ángela Madrid y todo el equipo de trabajo.

¿Cómo ve el panorama nacional ante la pandemia de la COVID-19?

Es una lección de vida, mucho que hacer de parte de la población y de los gobernantes. Leí un artículo y este citaba que invertimos tiempo y dinero en otras cosas como estar preparados para una guerra y no para una pandemia.

En salud nos hace falta mucho, reitero que es una lección de vida en la cual todos dependemos de todos, aprender a cuidarnos y como dice el mayor mandamiento de Dios «amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos», de eso se trata de cuidarnos unos a otros. Quédate en casa.