«La corrupción hizo mella en el movimiento sindical y la debilitó»: German Espinal

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TEGUCIGALPA.- El analista hondureño German Espinal considera que el débil movimiento sindical que heredó una tradición de lucha fuerte en lo que quedó del planteamiento de la lucha de 1954 y que hoy celebra el Día del Trabajador no ha logrado consolidarse y no encuentra quién los reivindique.

Doctor en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y observador crítico de la realidad nacional, Espinal considera que la corrupción ha sido un elemento de destrucción que ha hecho mella en el movimiento sindical y lo ha debilitado mediante alternativas apetitosas planteadas desde los gobiernos. No obstante, el profesor universitario considera que no todo está perdido y que más allá de la “oportunidad de un día” que los grupos obreros hondureños encuentran en la fiesta del Primero de Mayo, el movimiento puede resurgir a través de diferentes expresiones, principalmente desde las plataformas políticas.

A continuación la entrevista con TIEMPO Digital:

¿Desde su perspectiva, cuál es la situación actual de la plataforma sindical hondureña?

Es un momento que tiende a ser mostrado y percibido con mucha confusión, sobre todo para los sectores populares, primero por el intento frustrado de detener un momento que se habría tímidamente abierto espacio en el futuro a partir del golpe de Estado del 2009. Ese evento político fue una escuela aleccionadora que dejó un proceso de clarificación en los sectores organizados y en los grupos que han mantenido una posición de cuestionamiento al Gobierno de turno y al sistema social en su conjunto.

¿Existe actualmente un proyecto del sindicalismo. Hay reivindicaciones?

Tenemos comentarios muy lúcidos como el del ex presidente uruguayo, Pepe Mujica, que dice que no está muy convencido del planteamiento teórico de la victoria del proletariado cuando el Estado concentra el poder y no es capaz de crear una sociedad equitativa o de distribuir la riqueza como en la utopía se planteaba. Al contrario hay una concentración de recursos. Esto es un elemento reflexivo de nuevos derroteros para América Latina.

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¿Cuál es la situación del movimiento social Honduras?
En el caso particular de Honduras, siento que el débil movimiento sindical que pudo haber heredado una tradición de lucha fuerte en lo que quedó del planteamiento de la lucha de 1954 no logró consolidarse. Hubo un período muy fuerte de represión, de debilitamiento hacia los movimientos sociales más comprometidos con los grupos de izquierda, sobre todo hacia el Partido Comunista hondureño que también fue debilitado y que sobrevive solamente en el recuerdo de esa época.

¿En ese punto, qué pasó con los sindicalistas hondureños?
Fueron cooptados, otros fueron sacados de la dirección de las organizaciones sindicales, tanto de los sindicatos, organizaciones campesinas, movimientos estudiantiles y lo último que sucumbió fue la dirigencia magisterial, que mostraba mucha fuerza todavía en el gobierno del presidente Ricardo Maduro (2006-2010), cuando los maestros aún mostraban su puño.

¿Qué efecto ha tenido la corrupción y la solución en el movimiento obrero sindical del país?
La corrupción ha sido un elemento de destrucción. La corrupción hizo mella en el movimiento sindical y la debilitó.

¿A qué se refiere específicamente cuando habla de corrupción?
Por poner un ejemplo puedo hablar de la dirigencia magisterial. Hablaba con un amigo que es dirigente magisterial y me decía que están altamente corruptos. Los botines de fortunas encontrados en los sistemas de previsión y las altas cotizaciones que habían acumulado muchas riquezas en los colegios magisteriales volvieron locos a los dirigentes, me decía.

¿El poder actuó para conseguir que los dirigentes cayeran en alguna especie de trampa?
El Gobierno hizo su trabajo de cooptación y les planteó alternativas apetitosas. Les dijo: Es tu oportunidad, te conviertes en millonario de la noche a la mañana. Se dice por ahí que hay dirigentes sindicales actuales que pueden tener fortunas de cinco o diez millones en sus cuentas personales. Usted lo ve en el caso de la corrupción del Instituto Hondureño de Seguridad Social. Había dirigentes obreros que no tuvieron oído, vista ni boca para denunciar el escandaloso despilfarro y siguen en silencio y usted lo ve ahora manejando fortunas en el Régimen de Aportaciones Privadas, por ejemplo. Y más se muestran como financistas de los bancos que como dirigentes sindicales.

¿A partir de cuándo percibe que hubo seducción a través del dinero?
A partir del período del ex presidente Rafael Callejas (1990-1994. Ahí se vio la oportunidad de fáciles negocios. Eso hizo mella en los dirigentes sindicales. A partir de ahí cada gobierno ha puesto a los dirigentes en carácter de aliados y otros en alineamiento con las políticas que dicta el gobernante de turno.