Mohamed Salah una de las grandes figuras de la final de la Champions League que se disputó el sábado 1 de junio en el Wanda Metropolitano de Madrid, donde el Liverpool se coronó campeón.

Mohamed Salah y su esposa Magi en 2018.

Y es que en la pasada edición, el futbolista egipcio se tuvo que retirar lesionado cuando tan solo había transcurrido media hora del partido por el título, con 0-0 en el marcador y con dolor en el hombro tras un agarrón de Sergio Ramos.

Motivación y ganas de revancha no le faltarán al jugador del Liverpool, y más tras haberse perdido la fantástica remontada que protagonizó su equipo frente al Barcelona en semifinales.

Su camiseta con el eslogan ‘Never give up’ (No rendirse nunca) se convirtió en una de las imágenes de esta Champions y en un icono en Inglaterra, que vivirá una nueva final con dos equipos del país tras el Chelsea-Arsenal de la Europa League.

No existen demasiadas fotografías suyas en público.

El futbolista egipcio lució esa elástica en la grada de Anfield acompañado de la que es su esposa desde el año 2013 y su novia de toda la vida: Magi.

No existen demasiadas fotografías suyas en público puesto que prefiere mantenerse alejada del foco mediático, sus apariciones se reducen a las celebraciones de títulos o a otras ocasiones especiales, como el encuentro ante el Barcelona que Salah vivió desde la grada.

Y si no existen imágenes tampoco se conoce demasiada información sobre ella. Se sabe que celebraron su boda hace seis años en Egipto y que ambos viven en Liverpool junto a su hija Makka, llamada así en honor a La Meca y que nació en Londres mientras el jugador defendía los colores del Chelsea.

Ambos viven con devoción su fe por el Islam

Como demuestra que Magi siempre ha aparecido en público acompañada de su hiyab. Las normas para ellas son uno de los temas que trató recientemente el extremo del Liverpool:

 «Creo que deberíamos cambiar la manera de tratar a nuestras mujeres en nuestra cultura. Es algo obligatorio, no una opción. Apoyo a las mujeres, más que antes, porque siento que merecen más de lo que les dan ahora», comentó en una entrevista para la revista Time.

Magi y Salah se conocieron en la escuela cuando los dos vivían en Basioun, en Egipto, y según apunta Daily Star, ella trabaja como biotecnóloga.

Juntos han tratado de ayudar siempre que han podido a sus compatriotas, intentando además que no se hiciera público que ellos estaban detrás. Así, el jugador y su familia han construido un hospital y una escuela en Nagrig, su ciudad natal, y llevaron a cabo un proyecto para que todos sus residentes pudiesen disfrutar de agua limpia.