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domingo, julio 3, 2022

Justa Lobo, admirada docente que ganó el respeto de generaciones

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TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Durante 47 años, miles de estudiantes formados y un gran legado dejó la catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), Justa Gloria Lobo Frank, que murió a causa de COVID-19 luego de permanecer varios días internada.

La docente, que formaba parte de la Facultad de Matemáticas de la máxima casa de estudios, comenzó desde joven su vida laboral en ese centro de educación superior. Fue a los 22 años, precisamente un 1 de febrero de 1974, que dio inicio su servicio como instructora en matemáticas. En esa ocasión devengaba un sueldo de 300 lempiras mensuales.

Simultáneamente, ella impartía clases en el Instituto San Francisco, en esa institución se ganó el cariño de miles de estudiantes. Hoy en día, esos alumnos que fueron formados por Justa Lobo le guardan cariño y admiración porque los formó con rigor, aprecio y mucho respeto.

Justa Lobo era la docente más antigua que tenía el alma máter. Pero, por su forma de educar con cariño y rigor, también impartió clases en la Escuela Americana desde 1981 donde consagró su vida de docente y es recordada con alegría.

En la UNAH, ella se desempeñó como jefa del departamento de Métodos Cuantitativos, donde ha formó generaciones enteras.

Justa Lobo laboró desde 1974 en la UNAH.

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Trayectoria en la UNAH

La UNAH le entregó su acuerdo permanente como docente en 1977. Al medio universitario, en vida ella comentó que sus cuatro décadas de servicio a la UNAH era herencia de su madre.

En esa ocasión, dijo: “Ella ha sido una persona muy buena en matemáticas y a pesar de que no ha tenido una formación universitaria, ha sido muy buena para los números. Yo creo que esa vena la traigo por herencia materna”.

Ella formó a varios estudiantes que en la actualidad son secretarios de gobierno y empresarios. Pero su vida, no solo se limitó a la enseñanza, sino que también se involucró en actividades benéficas. Ella colaboraba con Operación Sonrisa desde su fundación hace 20 años.

“Llevamos más de seis mil niños operados”, dijo en una entrevista a un medio capitalino la también editora de varios libros que hoy deja un vacío que nadie más podrá llenar.


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