LA ENTREVISTA – «Hola, soy Junior Estrada y vine acá por La Regadera»

1091
Junior Estrada
La radio es una pasión que fue transmitida gracias a su padre, Oswaldo Estrada.

“En segundo de técnico en computación me salí del colegio porque no quería que mis papás siguieran gastando de puro gusto. Mi primer trabajo fue como vendedor de zapatos en Plaza la Norteña, siempre lo hice a mi estilo”.

Cabe mencionar que Estrada se siente muy patepluma, con mucho orgullo asegura que se siente más santabarberense que ningún otro. Aunque nació en la Policlínica de la capital.

«Fui ayudante de mecánico, trabajé en una bodega, fui impulsador y también trabajé de camionero en Santa Bárbara. Acá se me complicó conseguir trabajo. Estuve trabajando como ayudante de albañil, y como yo era ayudante, entonces estábamos trabajando en la construcción de un billar. Después me dieron trabajo en ese billar, de coime, y me pagaban 200 lempiras semanales», confió.

En este último empleo, trabajando en el billar en donde, además, aprendió a jugar, Junior recuerda que le volvió la pica por estar en la radio.

«En lo que estaba en el billar, escuchaba la radio y yo decía: ‘yo puedo hacer eso, yo quiero hacer eso’. A veces la gente te apaga los sueños y la gente a veces te dice que no podes hacer eso. Varios me decían que no lo podía hacer», reveló.

Sin embargo, la pasión que el hijo de don Oswaldo Estrada y doña Nila Pineda sentía cada vez que escuchaba a los locutores en la radio, no era tan fácil de apagar. Como cualquier genio, entendió que para poder alcanzar su sueño, primero tenía que prepararse.

Junior Estrada
Su gran amor es Motagua. Sus ídolos son «El Venado» Castro y «El Nene» Obando.

«Lo que hice fue entrenarme y conseguí trabajo de animador. Obviamente yo lo hacía a mi estilo, no como presentador de la ‘Power’. Un día un ‘brother’ me escuchó y me dijo que yo podía trabajar en radio. Eso fue como en el 2012. Entonces, me prendió la curiosidad y conseguí la oportunidad en Diario Diez, yo era el animador».

«Mi meta era andar en uno de los carritos y andar vendiendo, pero yo tenía que pasar una prueba y me dieron un parlante y dos modelos. Y lo dejaban a mi talento. Entonces venía yo y con mi talento era uno de los animadores estrellas», recordó con mucha emoción.

«Yo en ese tiempo escuchaba todas las radios, pero había un programa que todo el mundo escuchaba, que era La Regadera que lo dirigía Erick Chavarría. Yo sentía que yo lo podía hacer igual o mejor. La gente se reía cuando yo decía eso y todo el mundo me apagaba la llama que se encendía en mí cuando decía que quería trabajar de locutor», comentó.

Llegó el momento 

Trabajando como animador y también en el billar, Junior no tuvo un buen día y por alguna razón se quedó dormido. No fue a trabajar porque se quedó dormido y obviamente eso trajo repercusiones. «Me gané un regañada tremenda, bien merecida».

Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, diría un sabio en cualquier conversación del parque. Junior escuchó la voz de la oportunidad.

«Ese día que no fui a trabajar, estaba en el billar y con la autoestima baja, pensaba que me iban a despedir. De repente escuché en la radio que había un gran casting para un nuevo locutor. Hice la prueba y dicho y hecho, no lo pasé. Ni siquiera el primer filtro porque me puse demasiado nervioso. Se quedaron con Italo Marcelo y él parece que no que funcionó y a la semana lo estaban despidiendo».

Premios Extra
El trabajo en La Regadera lo ha llevado a lo más alto. Junior muestra el premio a mejor locutor.

«Entonces hicieron otra prueba y en la segunda, también me volvieron a rechazar. Pero una semana después como que no encontraron a nadie y yo llamé para preguntar si los que ya habíamos hecho la prueba podían ir a probarse. Pero me dijeron que no. A mí no me importó e igual fui», agregó.

Lea también: LA ENTREVISTA | Génesis Verde: «Estamos en la tierra para servir, de corazón»

La tercera es la vencida

La prueba constaba de lo siguiente: era introducirse a uno mismo, presentar una canción y luego despedirse. Desde afuera parece muy sencillo. Pero, del otro lado de la cabina está nada más y nada menos que el dueño de la radio observando. En las primeras dos ocasiones, Junior Estrada se puso nervioso, según aceptó el mismo locutor. «La tercera vez la pasé, la hice tal cual la quería hacer», mencionó.