REDACCIÓN. La tarde del miércoles 2 de abril, dos jóvenes fueron encontrados sin vida en las riberas del río Choloma, en el departamento de Cortés, al norte de Honduras. Las víctimas fueron identificadas como Erlin Joel Cáceres, de 22 años, padre de dos niñas, y Guillermo Amaya, de 25 años.
Según información preliminar, a ambos jóvenes los asesinaron brutalmente. Sus cuerpos presentaban signos de tortura y heridas causadas por arma blanca. Además, los amarraron con sus propias camisas.
Habían recibido amenazas
De acuerdo con declaraciones de Paola, familiar de una de las personas que desaparecieron junto con las víctimas, los jóvenes habían recibido amenazas previamente por individuos que no querían verlos en la zona. A pesar de ello, los afectados continuaron acudiendo al lugar debido a sus obligaciones laborales.
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«La vez pasada, como que los habían amenazado», comentó Paola, señalando que las víctimas ya temían por su seguridad. Sin embargo, debían seguir trabajando en el sector.
Según la información proporcionada, esta no era la primera vez que se les advertía. «Ya les habían dicho que no los querían ver en el sector», insistió la familiar, detallando que en al menos dos ocasiones previas se les había exigido que se mantuvieran alejados.
Lamentablemente, las amenazas se convirtieron en una tragedia. La desaparición de las víctimas, junto con otras tres personas se reportó antes del hallazgo de sus cuerpos.
Las autoridades han iniciado una investigación para esclarecer los hechos y determinar los responsables de este atroz crimen. Hasta el momento, no se ha identificado a los autores del asesinato ni los motivos exactos detrás del crimen, pero se sospecha que está vinculado a problemas territoriales o conflictos delictivos en la zona.
Este caso ha generado gran conmoción en la comunidad, que exige justicia y mayor seguridad ante la creciente ola de violencia en la región.