Isaac Martínez, el hondureño que sobrevivió una descarga eléctrica, 4 amputaciones y el COVID

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Historia de Isaac Martínez
Isaac Martínez tiene 19 años de edad y es originario de Olanchito, Yoro.

YORO, HONDURAS. “Yo solo quiero seguir adelante”, es la frase de un joven que pese a las adversidades que le han tocado enfrentar, su único deseo es vivir y cumplir sus metas.

Isaac Martínez, un muchacho de 19 años de edad, originario de Olanchito, Yoro, es alguien a quien la vida le cambió hace unos meses, tras sufrir un fatídico accidente.

En una entrevista con Diario Tiempo Digital, Martínez relató el día que su vida dio un giro total y los desafíos que posteriormente tuvo que enfrentar.

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Día del accidente

Un 8 de octubre del 2020, un día común para Isaac,  se levantó por la mañana para prepararse e irse a su trabajo. Sin embargo, él tenía un presentimiento extraño que no podía explicar.

“Me desperté en la mañana y le dije a mi abuela que no quería ir a trabajar, estaba presintiendo algo, pero siempre me fui a trabajar”, externó Martínez.

El joven trabajaba para una empresa de internet, por lo cual una de sus tareas era manipular cables de fibra óptica.

Al comenzar su jornada laboral, Martínez se trasladó a una comunidad llamada Palo Verde y al empezar a realizar su trabajo, no contaba con guantes de protección.

«Yo estaba encargado de una vara de hierro y no utilizaba guantes de protección, pero ya había trabajado semanas antes así y nunca me había pasado nada», indicó.

«Cuando iba a estirar la fibra óptica, la vara se me fue y sentí el impacto, los oídos me comenzaron a sonar, los ojos se me pusieron blancos y solo sentí que iba a morir», continúo.

Según el relato de Martínez, al electrocutarse estuvo aproximadamente 20 minutos inconsciente.

«Cuando me desperté sentí el cuerpo caliente, estaba tirando humo, cuando me veo los brazos y los pies, estaban quemados», dijo.

Posteriormente Isaac fue trasladado al Hospital Aníbal Murillo Escobar, pero debido a la gravedad de las heridas, lo tuvieron que llevar de emergencia al Hospital Mario Catarino Rivas, en la ciudad de San Pedro Sula.

Sobrevivió

Según el diagnóstico de los médicos, las quemaduras eran profundas, ya que había recibido una descarga eléctrica de 34,000 voltios.

«De San Pedro Sula me trasladaron a Tegucigalpa y el doctor lo único que me dijo es que iba a hacer lo posible por recuperar mis manos y mis pies», explicó.

Trascurrieron los días, y el joven hondureño continuaba internado y algo que no se esperaba, sucedió. Él comenzó a presentar síntomas de COVID-19.

«Me empezaban calenturas de más de 40 grados y más las quemaduras, sentía muy caliente mi cuerpo y fue cuando me practicaron la primera amputación en mi brazo izquierdo», reveló.

Isaac, relata que fue una situación difícil, pero sus ganas de vivir eran tan grandes que fue positivo y decía que él podía llevar una vida normal sin su brazo.

Sin embargo, la enfermedad del coronavirus empeoro más el estado del joven, a tal punto que con el paso de los días le tuvieron que amputar sus dos piernas y su otro brazo.

«Mi operación era de vida o muerte, era riesgosa. Me operaron con COVID-19 y los doctores me decían que quien sabe», indicó a Diario Tiempo Digital. 

Además, de las amputaciones le tuvieron que poner un injerto en su abdomen, ya que las quemaduras eran tan profundas que habían llegado a su estómago.

Su amor por la vida

«Yo estaba aterrorizado, pero luego de varios días salí del hospital. Yo me estoy adaptando, estoy recibiendo terapias en la Teletón, he aprendido a comer solo, a bañarme solo y hacer muchas cosas solo», comentó.

«No es algo fácil, pero sé que Dios tiene un propósito para mi vida. Nadie desea eso, pero así es la vida y solo toca seguir adelante», comentó.

Pese al proceso y al cambio tan difícil que enfrentó, Isaac solo desea poder tener su prótesis para continuar con su vida y llegar a cumplir sus metas.

«Mi vida ha cambiado, no puedo hacer las cosas que hacía antes, pero sí quiero mis prótesis para poder movilizarme, porque quiero seguir estudiando».

Isaac es un ejemplo del valor de la vida, y a pesar de los obstáculos, su fe y fuerza es tan grande que todo lo que le sucede, lo recibe con una sonrisa.