Inspección en cárcel de Támara deja requisa de armas AK-47 y hasta granadas

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Una operación por parte de un escuadrón de FUSINA en la cárcel de Támara dejó varios decomisos de herramientas y sustancias ilícitas.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Una operación de inspección que se efectuó este martes en la Penitenciaría Nacional de Támara dejó el decomiso de drogas, armas de fuego de distinto calibre y hasta granadas, según informó el Instituto Nacional Penitenciario (INP).

De manera específica, se confiscaron seis fusiles AK-47, tres cargadores para esa misma arma y cinco pistolas automáticas; además, dos granadas de fragmentación y el equipamiento (de fabricación casera mediante tubos) para su lanzamiento.

Asimismo, se despojó a los reclusos de numerosos contenedores con marihuana que mantenían escondidos. Según el recuento policial, la droga recolectada pesa al menos unas 30 libras.

La acción en búsqueda del arsenal se desarrolló en tres módulos de esa prisión: Sentenciados I, Procesados II y un área que denominan «La Isla».

A la tarea se designó un conjunto de agentes correspondientes a las instituciones que integran la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA). Para ello, se les equipó de escáneres móviles y detectores de metales.

Cabe destacar que, para el resguardo a la integridad física y moral de los reos, en el proceso se contó con la presencia de organismos de Derechos Humanos.

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Cronología de la requisa en Támara

Según los detalles provistos por el INP, la labor inició desde tempranas horas de la mañana. En ese sentido, se informó que el primer módulo que sostuvo una revisión minuciosa fue el de Sentenciados II.

Fue en ese espacio físico que los agentes descubrieron una caleta donde los presidiarios ocultaban unas treinta libras de marihuana. El análisis preliminar indica que la misma se comercia y distribuye al interior del módulo. Por tanto, iniciaron una investigación para identificar quién sería el propietario de esa «mercancía».

Después fue el turno del sector llamado «La Isla». En ese escenario los oficiales se tomaron la tarea de buscar herramientas ilegales hasta debajo de la capa externa de la tierra, y eso dio resultados.

Se indicó que, enterrados en el área verde, encontraron los dos fusiles AK-47 con sus respectivos cargadores, aunque los mismos estaban vacíos. Igualmente, hallaron ahí el lanzagranadas a través del detector de metales.

El tercer y último módulo requisado fue el de Procesados II. En esa área fue donde más se incautó; decomisaron cuatro fusiles AK-47 y un cargador más. También, cinco pistolas 9 milímetros y con la característica que son automáticas. El hallazgo sumó dos granadas más.

Después, llegó la hora de la participación de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) a través de su departamento de Inspecciones Oculares. El grupo realizó el levantamiento y embalaje de cada elemento confiscado.

Todo lo decomisado se lo llevaron a sus respectivos laboratorios de balística, donde determinarán qué ilícitos podrían haberse cometido con la utilización de esos instrumentos.

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Hasta granadas y el equipo para lanzarlas se encontró en la inspección en Támara. La DPI examinará todos los hallazgos en sus laboratorios.

Antecedente: el porqué de la operación

¿Por qué se tomó la decisión de intervenir de tal manera los aposentos de los reos? El INP explicó que esto procedió al atentado que se presentó el lunes 20 de julio en esas instalaciones.

En esa ocasión, se realizó un ataque criminal -con armas de fuego- contra custodios que pertenecen a las Fuerzas Armadas (FF.AA.) y la Policía Militar del Orden Público (PMOP). Por lo que, un sargento resultó herido.

Él fue atendido y se le trasladó al Hospital Militar. No obstante, permanece fuera de peligro.

La indagación del suceso permitió la recolección, según el INP, de unos 200 casquillos de bala de distintos calibres y hasta la espoleta de tres granadas, tal como una vivencia de guerra.

Incluso, detallan que contabilizaron unas 40 perforaciones de bala dado que los privados de libertad dispararon contra faroles, ventanales y otras estructuras metálicas.

Asimismo, se confirmó que los efectivos de seguridad no dispararon para repeler la agresión, por lo que no se reportan reos heridos o fallecidos. Es oportuno decir que la investigación continúa en proceso en Támara.


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