“Me tiraron al vacío”: coyotes la lanzaron desde el muro fronterizo y perdió su pierna

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inmigrante lanzada de muro

La historia de angustia y dolor de Johana Gabriela Alvarado, originaria de Ecuador, ha traspasado fronteras y es que su deseo de salir de su país y buscar una mejor vida en Estados Unidos la obligó a vivir una pesadilla en el camino.

Todo comenzó hace unos años cuando fue víctima de abuso y amenazas en su natal Cuenca. Johana sufría acoso por parte de grupos dedicados a reclutar jóvenes para trabajar en la prostitución.

Ella se rehusaba a dedicar su vida a ese oficio, por lo que los últimos días en Ecuador se convirtieron en un verdadero infierno. “Me amenazaban y amenazaban con meterse con mis papás. Así que aún sabiendo los riesgos que corría, tomé la decisión venir”.

Johanna salió de Ecuador porque en ese momento era su mejor alternativa, ya que tenía un tío que estaba dispuesto a ofrecerle resguardo mientras se instalaba en los Estados Unidos.

Así fue como tomó la decisión de ponerse en manos de coyotes para cruzar la frontera y dejar atrás la angustia de las amenazas. “Gasté al rededor de 13 mil dólares, yo tenía unos ahorros, pero no eran suficientes, así que tuve que hacer un préstamo en el banco”.

Gabby, como le dicen sus allegados, puso a sus padres como avales de la deuda y de esta manera obtuvo el dinero necesario para pagarle a las personas que la sacaron de Ecuador.

Un travesía peligrosa

El primero de octubre del 2020, en plena pandemia. Sus contactos la llevaron inicialmente hasta el Distrito Federal en México, donde pasó tres días, y luego a Juárez, en la frontera con los Estados Unidos. Allí fue recluida en una casa, bajo amenazas de todo tipo y custodiada por perros rabiosos que se aseguraban de que ninguno de los integrantes del grupo intentara escapar.

“Había una mujer embarazada a la que le habían quitado su teléfono celular, porque se sintió mal por su estado y trató de comunicarse con sus familiares”, relata Gabby. “Luego nos dimos cuenta de que la mujer fue llevada a la frontera, obligada a subir al muro y lanzada por los coyotes. El bebecito murió y ella fue llevada a un hospital donde también murió.

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Lanzada por Coyotes

Esta mujer de 30 años de edad, dice que luego de que el grupo se enterara de la muerte de la señora embarazada, los coyotes decidieron sorpresivamente trasladarlos a la frontera a plena luz del día, algo que no estaba en los planes iniciales de la travesía.

Al llegar a la zona, los coyotes le dijeron a Gabby  que tenía que subirse al muro y saltar, o de lo contrario la matarían y matarían a sus padres, en Ecuador.

Yo no quería hacerlo porque estaba super alto. Ellos me decían con palabras fuertes y amenazas que ”igual te da morir aquí o morir allá“.

“Yo nunca imaginé que el hombre que estaba allá arriba me halaría de la ropa. Me tiraron al vació sin ninguna probabilidad de vida”, dijo.

Gabby cayó a un río, donde se quedó atrapada porque el dolor y la falta de fuerzas, ya no le permitían moverse. Sin embargo agentes fronterizos la auxiliaron.

“Ellos me sacaron del río porque a mi me dolía mucho y yo no me podía mover. La ambulancia no podía llegar hasta la zona. Entonces, me llevaron en su carro hasta un lugar donde finalmente me recogió la ambulancia para llevarme al Hospital del Sol”, en Texas.

Amputación de su pie

En este centro asistencial Gabriela permaneció en coma durante 6 días, al cabo de los cuales despertó entre medicinas, médicos, enfermeras y un mar de confusión, para enterarse de que algo aún peor estaba por llegar.

Debido a la infección que tenía en su pie debido al fuerte golpe, a la joven tuvieron que amputarle el pie, pues su estado era de mucho riesgo.

Además, según su relato, Gabriela tuvo que aprender a comunicarse a través de señas con los doctores, debido a la barrera del idioma.

Aveces, dice, los especialistas se apoyaban en los traductores de sus celulares para poder hablar con ella. La sometieron a dos intervenciones quirúrgicas, para tratar de arreglarle la columna, y una operación más, en el pie que no le amputaron.

Un cambio de 360 grados

En menos de un año, su vida ha dado un giro de 360 grados. A ella le ha tocado a enfrentar una batalla diaria y un sin número de obstáculos, según su relato.