Informe de EEUU desnuda la realidad desconocida de la lucha contra el narcotráfico en Honduras

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En abril de 2018, la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH) de la OEA completó dos años de operaciones.  La Corte hondureña en materia de corrupción y la Unidad Fiscal Especial contra la Impunidad y la Corrupción (UFECIC), se pusieron de pie con el apoyo de la MACCIH, comenzaron a investigar y tratar casos de corrupción de alto nivel.  Desde finales de 2017, MACCIH ha lanzado varios casos de corrupción a gran escala, incluso contra funcionarios actuales y antiguos.  Una investigación de la UFECIC y la MACCIH contra la ex primera dama, Rosa Elena Bonilla de Lobo, por presunta utilización indebida de fondos públicos, fraude y blanqueo de capitales, condujo a su arresto en febrero de 2018.  En junio, UFECIC, junto con los investigadores de la MACCIH, anunciaron el caso “Pandora”.  El caso acusa a 38 personas, entre ellas un ex secretario de Agricultura y varios congresistas, de actos de fraude, lavado de dinero, falsificación de documentos y abuso de autoridad.  MACCIH continúa aplicando una agenda legislativa para fortalecer las leyes anticorrupción y reducir la impunidad.

C. Objetivos nacionales, cooperación bilateral e iniciativas políticas estadounidenses

Los Estados Unidos proporcionan asistencia a través de la Iniciativa de Seguridad Regional de Centroamérica (CARSI) para mejorar la capacidad profesional de las instituciones de la justicia hondureña, consistente con la estrategia de Estados Unidos para la participación en Centroamérica y la iniciativa de la Alianza para la Prosperidad de los gobiernos centroamericanos.  El objetivo general de la asistencia de Estados Unidos es reforzar las instituciones del sector de la seguridad y la justicia hondureñas para que puedan tener en cuenta la seguridad, la estabilidad y la prosperidad de su país.

El Gobierno de los Estados Unidos brinda apoyo logístico y consultivo junto a equipos a varias direcciones de la HNP, el primer ministro y los militares para mejorar las capacidades de los países anfitriones para investigar e interrumpir el tráfico de drogas en Honduras.

Específicamente, Estados Unidos entrena y equipa unidades especiales de la HNP tales como la Fuerza de Tarea de Crímenes Violentos, la Unidad Nacional de Lucha contra el Secuestro, los TIGRES, y el Grupo Especial de Operaciones Tácticas (GOET).  La asistencia de los Estados Unidos a los esfuerzos policiales de la comunidad continuó durante 2018 y se establecieron otros siete modelos de distritos policiales (MPPs).

Estos MPPs apoyan esfuerzos más amplios de control de drogas al facilitar la interacción positiva con la policía y mejorar la confianza de las comunidades y la voluntad de trabajar con la policía, haciendo que las comunidades sean más resistentes al crimen, incluido el crimen con un nexo al tráfico, distribución y uso de drogas. Las unidades investigadas por la HNP, apoyadas por Estados Unidos, incluyen la Unidad Transnacional Antipandillas, la Unidad de Investigación Sensible y la Unidad Transnacional de Investigaciones Penales, que aborda el tráfico de drogas y otros delitos transnacionales.

Los Estados Unidos mantienen un acuerdo bilateral con Honduras para suprimir el tráfico ilícito por vía marítima, que incluye disposiciones para el embarque, tripulantes, persecución, entrada para investigar, sobrevuelo, orden de aterrizar y para el uso de plataformas de terceros.  Honduras es un participante habitual en las Cumbres Multilaterales de Contraataque Marítimo semestrales, que reúnen a profesionales de la lucha contra las drogas de casi 25 países y más de 65 organizaciones internacionales que abarcan Norteamérica, Centroamérica y Sudamérica, y Europa.

D. Conclusión

Los Estados Unidos trabajan en estrecha colaboración con las autoridades hondureñas para mejorar la capacidad del Gobierno anfitrión para proporcionar seguridad y justicia a sus ciudadanos y combatir el tráfico de drogas.  En 2018, Honduras avanzó en la mejora de la capacidad investigativa y la interoperabilidad de las fuerzas de seguridad para luchar contra las organizaciones criminales, pero no pudo traducir estas mejoras en perturbaciones notables para las organizaciones de narcotráfico.  Los recursos inadecuados y la incapacidad para interceptar los envíos frecuentes y pequeños de drogas ilícitas a través de Honduras siguen siendo desafíos difíciles.  El Gobierno de Honduras tendrá que seguir su camino para reformar sus instituciones, acelerar los procesos judiciales y proporcionar recursos adecuados a sus operadores del sector de la justicia para lograr un mayor éxito contra las organizaciones de narcotráfico.