Algunos migrantes temen ser deportados de EEUU por la violencia en Honduras

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ESTADOS UNIDOS. Los planes de deportar a cientos, quizás miles de migrantes hondureños que ingresaron indocumentados al país norteamericano después del 1 de enero de 2014 y tienen una orden final de deportación, podrían terminar de manera trágica, dijo una investigadora que en 2013 advirtió la oleada de niños y adultos centroamericanos que puso en jaque al gobierno del presidente Barak Obama a mediados del 2014.

“Algunos inmigrantes que sean deportados van a ser asesinados”, dijo a Univision Noticias Elizabeth Kennedy, profesora e investigadora de la Universidad Estatal de San Diego y de la Universidad de California en Santa Bárbara, California. Agregó que funcionarios estadounidenses “entienden” el problema e insistió en que “estas personas son refugiados que necesitan nuestra protección”.

El miércoles el diario The Washington Post reportó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por su sigla en inglés) elabora un plan para llevar a cabo redadas para detener y expulsar del país a todos aquellos migrantes arrestados en la frontera por la Patrulla Fronteriza cuando intentaban ingresar indocumentados a Estados Unidos y que tienen una orden de expulsión.

La Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE, por su sigla en inglés), agencia encargada de las deportaciones y que opera bajo el mando del DHS, dijo a Univision Noticias que como parte de las prioridades de control anunciadas el 20 de enero de 2014, “está centrada en individuos que representan una amenaza para la seguridad, la seguridad pública y la seguridad fronteriza”. Y agregó que entre ellos se encuentran individuos “que cruzaron la frontera recientemente, y personas que han recibido una orden de deportación en o después del 1 de enero de 2014.

“Se trata de niños, niñas, adolescentes, mujeres, hombres y familias de El Salvador, Honduras que han llegado hasta la frontera de Texas huyendo de la violencia y la pobreza en sus países”, apuntó Kennedy, quien finaliza un nuevo estudio que “recopila casos de migrantes retornados que después de su deportación de México y Estados Unidos fueron asesinados”.

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Planes no confirmados

“No se mucho sobre las redadas”, aclara la investigadora. “Sólo lo que leí en el reportaje de The Washington Post, que dice que los planes todavía están bajo de construcción, que posiblemente van a empezar en enero, y que cientos (de migrantes) pueden ser afectados”.

Añade que “alrededor de 68,000 menores no acompañados, 68,000 familias, y al menos 60,000 adultos solteros más, llegaron en 2014” al país procedente del denominado Triángulo Norte de Centroamérica.

A mediados de diciembre, tras la publicación de un informe de la Patrulla Fronteriza y las preocupaciones de la Casa Blanca respecto a un aumento de detenciones de niños migrantes en la frontera con México, Kennedy señaló que “no existe una nueva oleada migratoria”, y que los números de hondureños y salvadoreños que están huyendo de sus países “han sido altos y siguen siendo altos”.

“Casi el 70% de las mujeres intentaron encontrar protección en sus países antes de huir hacia Estados Unidos”, uno de los cruces más peligrosos en el que arriesgan sus vidas y “nada garantiza” que serán admitidos si son arrestados por las autoridades federales de inmigración, apuntó.

Tampoco hay garantías, en el caso de ser remitidos a una corte de inmigración -para que un juez decida sus futuros- que recibirán asilo político u otro tipo de amparo por parte del gobierno federal.

Respuesta “dura”

Para el American Immigration Council la respuesta que el Gobierno de Obama está dando al tema de los migrantes centroamericanos que huyen de sus países para buscar refugio en Estados Unidos, es “dura” y en algunos casos “excesiva”.

“Nuestro gobierno ha respondido con la aplicación de medidas duras que a menudo fallan en proporcionar a cada familia una oportunidad justa para solicitar asilo”, dijo el concejo en un comunicado.

Agregó que “con demasiada frecuencia las familias de refugiados son detenidas”, algunos en cárceles privadas “y luego liberadas de la custodia de inmigración sin la información adecuada acerca de cómo seguir sus casos de asilo, cuándo y dónde ir para sus audiencias en la corte”, errores que terminan lamentablemente con una orden final de deportación.

Advierte además que “la mayoría (de los migrantes) no tiene representación (legal), el factor jurídico más importante para garantizar su comparecencia ante el tribunal y tener éxito en sus casos”.