POR: CARLOS PINEDA

Hace 47 años se vivió una guerra entre Honduras y El Salvador que duró 100 horas por asuntos limítrofes y migratorios. El conflicto dividió a los centroamericanos por al menos 11 años.

La batalla inició el 14 de julio de 1969, días después del eliminatorio futbolístico rumbo a México 1970 al que clasificó la “Selecta” salvadoreña.

El combate armado dejó unos cinco mil muertos, según algunos apuntes que erróneamente fue conocido en el mundo como “La guerra del fútbol”. Conocida así por un reportaje con ese titular del periodista Ryszard Kapuscinski, fallecido en 2007.

El cese de hostilidades, con la intervención de la Organización de Estados Americanos (OEA). Será recordado por las autoridades hondureñas con una misa de campaña el día 18, en una instalación de las Fuerzas Armadas en Tegucigalpa.

También, se rompió con el Mercado Común Centroamericano y distanció a Honduras y El Salvador hasta 1980. Cuando los dos países suscribieron un acuerdo de paz en Lima Perú, con la mediación del jurista peruano José Bustamante y Rivero.

Acuerdo
El pacto establecía que si los dos países no alcanzaban una solución bilateral al contencioso limítrofe. El caso sería llevado a la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, Holanda, que sucedió en 1985.

En ese sentido, el alto tribunal de justicia falló el 11 de septiembre de 1992. Le ratificó a Honduras alrededor de dos terceras partes de unos 420 kilómetros cuadrados que estuvieron en disputa. Fijando un plazo de 10 años para la demarcación de la frontera común, de más de 300 kilómetros; lo que El Salvador demoró en cumplir unos 24 años.

Actualidad

Hay un comercio muy activo entre las dos naciones y en asuntos de seguridad coordinan operaciones conjuntas en su frontera común. Ahora para frenar el accionar de pandillas armadas. Aunque también tienen en común la pobreza que afecta a la mayoría de sus habitantes.

Antecedente

En el tiempo de guerra, Honduras fue gobernada por Oswaldo López Arellano. Por su lado, en el Salvador era Fidel Sánchez Hernández.

Entre otras piezas de guerra, Honduras conserva en Tegucigalpa un avión “Corsario”, F4-U5N, de la Guerra de Corea (1950-1953). Fue al mando del capitán Fernando Soto (fallecido en junio de 2006). Derribó tres “Mustang” de la Fuerza Aérea Salvadoreña.

La guerra entre Honduras y El Salvador fue la última en el mundo en la que se utilizaron aviones de pistón, según expertos militares hondureños.