Homilía: «La mediocridad y la indiferencia nos pueden mantener dormidos»

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Homilía cardenal
En la homilía de hoy domingo, el primero de adviento, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo un llamado a estar despiertos.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. En la homilía de la eucaristía de hoy domingo, el primero del tiempo de adviento, el cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo un llamado a estar despiertos y en vigilancia ante la llegada del señor.

De acuerdo al nuevo año litúrgico, este domingo es la iniciación del tiempo de adviento o advenimiento, lo que significa la preparación ante el nacimiento del niño Dios. El evangelio del día es Según San Marcos, 13 del 33 al 37.

«Todavía no saben cuándo es el momento ni la hora, estas palabras del señor Jesús en el evangelio son una invitación a la vigilancia. Con la llamada a vivir de una manera lucida sin dejarnos arrastrar por la superficialidad, que parece invadirlo todo», comenzó diciendo el Cardenal.

La venida de Jesús

El cardenal Rodríguez, mencionó en la homilía que Jesús nos pone de relieve, y nos dice  cual tiene que ser la actitud ante el momento de su venida; permanecer despiertos, vigilantes, respecto al momento.

Por lo cual explicó, ¿de qué instante se trata?, en griego hay dos palabras que se traducen al español por “tiempo” y son cronos y kairós.

«Cronos significa el tiempo astronómico; los años, las semanas que pasan, las horas del reloj, etcétera. Kairós es algo totalmente distinto, es un tiempo, momento oportuno y de salvación», señaló Rodríguez.

«El kairós es la venida del señor, ante el que tenemos que tomar una decisión. El señor viene constantemente a nuestra vida, un día llegará de manera definitiva, pero también lo hace cada día, a cada momento», destacó.

“Si estamos dormidos, no lo vamos a ver, si huimos, no lo encontraremos, solo el que permanece en vela, despierto y vigilante, lo encuentra”, dijo durante la homilía de este domingo el cardenal Rodríguez.

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Inicio del adviento

Además, el purpurado exaltó que por eso el adviento comienza así; «necesitamos estar así despiertos para aceptar su venida cada día, para reconocerlo cuando viene a nosotros».

El evangelio presenta alguien que se marcha lejos y confía a sus criados el cuidado de sus bienes. “No hay que fijarse tanto en los bienes, sino en la actitud, estar alerta, despierto, porque el regreso del dueño puede ser improvisto”, destacó.

«El evangelio también recuerda velar y vigilar, que es todo lo contrario a estar dormido, es una llamada a estar despiertos con los ojos bien abiertos, lúcidos de lo que vivimos de nosotros mismos y de lo que pasa alrededor», agregó Rodríguez.

Asimismo, el cardenal señaló durante la homilía que «el Papa Francisco nos recordaba esta mañana de dos problemas que nos pueden mantener dormidos; la mediocridad y la indiferencia«.

«Despertar de la mediocridad, porque el sueño puede embotar nuestra vida y ya no nos importa nada. Ni el poder del mal en el mundo, ni la injusticia, ni el sufrimiento que hay a nuestro alrededor», concluyó.