La selección de Catar, próxima anfitriona del certamen del fútbol más importante del planeta, el Mundial de mayores, hizo historia este viernes al ser por primera vez en la historia campeona de la Copa de Asia. El combinado que también jugará la Copa América Brasil 2019 derrotó 3-1 a Japón en el compromiso definitivo.

En Abu Dabi, los cataríes, que han dominado la competición con autoridad, se adelantaron en la primera parte mediante Ali Almoez (12) -mejor goleador de la competición con 9 tantos- y Abdulaziz Hatim (27).  El primer gol fue un remate acrobático en el área y el segundo un disparo a la escuadra.

Japón, cuatro veces campeón de Asia y favorito por el título, recuperó la esperanza con un tanto de Takumi Minamino (69) pero Akram Afif hizo la sentencia de penal a diez minutos del final, después de que el árbitro sancionara una jugada tras consultar el VAR (Vídeo de Asistencia al Arbitraje).

Con 19 goles marcados y solo uno encajado en siete partidos, Catar sucede a Australia, vencedor en 2015, en el palmarés de la prueba. Esta victoria no es solo deportiva para Catar, toma forma de revancha política ante sus vecinos del Golfo Pérsico -Arabia Saudí, Emiratos, Baréin y Egipto– que desde junio de 2017 rompieron toda relación diplomática y económica al acusar al país de apoyar movimientos extremistas y acercarse al rival regional de Riad, Irán.

Ambiente hostil

Los jugadores de la selección dirigida por el español Félix Sánchez han superado un ambiente hostil y la tensión extradeportiva. En semifinales, tras ganar 4-0 al anfitrión Emiratos, recibieron una lluvia de zapatos y proyectiles; esto desde la grada cuando festejaban el triunfo. Además han tenido que jugar todos los partidos casi sin aficionados, ya que los ciudadanos de Catar tienen prohibido viajar a Emiratos. Sin embargo en la final reinó un ambiente sereno.

El triunfo de Catar supone además recoger los frutos de años de inversión en un proyecto que tiene como objetivo brillar en el Mundial 2022, en el que será el flamante anfitrión.