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jueves, enero 27, 2022

HISTORIA HUMANA: Patrick, el hincha ciego de Olimpia que le anotó un gol a Inglaterra

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. Nació prematuro; su vista se apagó poco a poco hace mucho tiempo y no comparte con su padre biológico. La adversidad alimentó su necesidad de superación y Patrick está a un par de pasos de ser periodista.

Patrick Josué Ayestas Velásquez, “Kaki” como le conocen sus seres queridos no se dejó caer por la discapacidad que tiene; por el contrario, se permitió de una u otra forma empezar a cumplir todos sus sueños.

Pasiones, amores, metas próximas y objetivos a largo plazo: Patrick decidió mostrarle al mundo que puede hacer todo lo que creerían que no.

En solo unos días, cumplirá 29 años; nació un 9 de enero en Tegucigalpa. No obstante, desde el día de su natalicio, debió luchar por salir adelante.

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Ciego producto de una negligencia

Hace tres décadas, Indira Velásquez tenía solo 17 años; estaba embarazada y esperaba dar a luz en unos meses.

No obstante, todo tuvo un súbito cambio: Fuertes dolores comenzaron, aunque ella estaba clara que no era su tiempo aún.

Decidió ir a un hospital, donde presentó complicaciones, y tuvo que tener un parto prematuro. Nació Patrick; llegó al mundo con solo seis meses de gestación.

El anticipado nacimiento resultó en un bebé débil, que necesitó una incubadora por tres meses para simular el vientre materno.

No obstante, según “Kaki”, esa incubadora se convirtió en el enemigo que cambió su vida, a consecuencia de una presunta negligencia.

“Enfermeras del hospital no se percataron que no me habían tapado bien los ojos y la luz de la incubadora me los dañó; por eso quedé ciego” contó Patrick Ayestas.

El daño fue irreversible. Un mes tras su salida del hospital, su madre, Indira, notó anomalías en la mirada de su pequeño “Kaki”, por lo que optó por llevarlo a un oftalmólogo.

Se resignó al destino; sus recuerdos visuales son escasos

El especialista ocular lo examinó y le reveló la verdad que giró su mundo entero: Perdería gradualmente la visión, su nervio óptico tenía afectaciones irremediables.

Patrick y su madre no se quedaron de brazos cruzados e intentaron buscar ayuda por doquier; incluso enviaron sus documentos médicos a Estados Unidos pero la negativa era contundente. No había manera, su visión no volvería jamás.

Por lo anterior, la entonces madre soltera y su infante recibieron tratamiento psicológico para afrontar la situación.

Ayestas quedó ciego completamente a los seis años y medio, y afirma que las imágenes que quedaron grabadas en su memoria son muy pocas.

“Recuerdo el barrio donde crecí (Barrio El Bosque), como era antes. Tengo presente que yo jugaba en calles de tierra; recuerdo los colores fuertes, el amarillo, rojo y blanco. Lo que sí no puedo recordar son los rostros; en la noche me pongo a pensar a ver si me recuerdo de las caras de mis familiares y no puedo. Lo que más me mata es no recordar el rostro de mi mamá“, detalló.

Infancia y Juventud 

Cuando su vista se cegó totalmente, su madre tomó la determinación de matricular al niño Ayestas en la escuela para ciegos Pilar Salinas.

Allí, Patrick aprendió a hacer las actividades cotidianas y a valerse por sí mismo; además, recibió enseñanzas habituales de la academia. De igual manera, adquirió la destreza de escribir en braile, método de escritura propio de las personas con discapacidad visual.

Al concluir su educación primaria, fue apuntado por su madre y padrastro en el Instituto San Francisco para continuar sus estudios; pues, a pesar de la desaparición de su progenitor biológico, cuando él tenía diez años su madre Indira se casó con Ricardo Ayestas. Este hombre se convertiría en un apoyo incondicional para el joven.

En toda su etapa académica básica disfrutó de correr, recrearse y conversar con sus amigos escolares, pero, esencialmente, chutear el balón. Siempre amó el fútbol.

El fútbol su mayor pasión; Olimpia su más grande sentimiento

“Mi deseo desde pequeño siempre fue ser un jugador profesional. Yo decía que quería jugar en el Olimpia” comenzó diciendo sobre su gusto por el balompié.

Mas, ¿cómo llegó Patrick al mundo futbolístico y a amarlo tanto? Él responde:

“Mi abuelo, que es gran aficionado del Marathón, me ponía a escuchar partidos con él. Desde ahí me entró la curiosidad por ese deporte y gracias a Dios apareció en mi vida Olimpia”, relató.

No obstante, cualquiera se preguntaría, si su abuelo era gran hincha del club verdolaga, ¿por qué se decidió por la bandera tricolor del león?

“Fue un amor a primera vista, por así decirlo. En ese momento mi ídolo era Wilmer Velásquez y yo decía que quería jugar al par de él y pues así apareció Olimpia en mi vida, de la nada, pero ahora representa tanto” explicó.

Además, Kaki se conmovió fuertemente y, entre sollozos, solo pudo describir en tres palabras lo que el club con más títulos de la Liga Nacional representa para él:

“Olimpia es mi amor, mi pasión y mi orgullo” dijo.

Lo logró: Se convirtió en un goleador

Patrick se propuso romper los esquemas y pudo hacerlo. Además de aprender a realizar actividades diarias como afeitarse, cocinar y más, decidió de alguna forma cumplir con su meta de romper las redes con goles.

Jugó para la Selección Nacional de No Videntes de Honduras. El atleta Mailo Núñez los dirigía, era el director técnico.

Ayestas cuenta algunas de las proezas que alcanzó siendo el volante izquierdo de Honduras en esta modalidad.

“Clasificamos a los Juegos Paralímpicos de Atenas Grecia en 2004 y a los de Beijing China en 2008. Fueron recuerdos muy gratos, teníamos un gran plantel” inició contando.

Y prosiguió a enumerar las importantes selecciones que les marcó gol: Inglaterra, Italia, China e incluso a la anfitriona Grecia.

Ahora bien, ¿cuál fue su gol más memorable? Como el futuro periodista deportivo que quiere ser, lo narra a cabalidad.

“Lo anoté ante El Salvador en la Villa Olímpica. El portero guanaco manoteó mal el balón luego de un centro y lo dejó picando. Justo en la media luna del área cogí el esférico, amagué a un rival e hice una vaselina”, relató.

Fanático de la radio, está muy cerca de ser periodista 

Además del fútbol, otra de las grandes pasiones del joven estudiante es la radio. El gusto por ambos tópicos lo guiaron por un solo camino: estudiar periodismo para convertirse en un destacado periodista deportivo.

Ayestas desvela que, así como Wilmer Velásquez es su ídolo futbolero, Edgardo Zúniga Jr y el uruguayo Julio César Núñez son sus modelos a seguir en el periodismo.

Actualmente, este gran hincha olimpista está a solo dos clases de culminar su plan de estudios correspondiente a la licenciatura en periodismo; posteriormente podrá cursar su práctica profesional y estará listo para gritar a los cuatro vientos que ¡sí pudo, pudo convertirse en comunicador!

En diez años, Patrick se mira trabajando en una radio y, cumpliendo un sueño pendiente, tener un programa con dos de sus grandes amigos, Antoni y Jonathan.

Patrick
Patrick junto a Antoni (izquierda) y Jonathan (derecha): Amigos inseparables, se denominan a sí mismos como la MSN, en alusión a Messi, Neymar y Suárez. Como es evidente, son grandes fanáticos del balompié.

Patrick no está solo

Según él, uno de los recuerdos más gratos que tiene en la escuela de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), es haber conocido a dos personas que serían un sustento incondicional.

Los conoció en una clase de una manera particular. Y es que ¿de qué otra manera podía ser, que hablando de fútbol? Comentando acerca de los partidos llegó a tratar más a Antoni y Jonathan hace cinco años.

Ahora, con sus dos “aleros” comparten comidas, bromas, y hasta hablan de sus conquistas con las chicas. Cabe mencionar que Kaki no está exento del mundo amoroso, y, aunque está soltero de momento, ha tenido dos novias y diversas aventuras.

Aunque Antoni y Patrick son fanáticos infalibles de Olimpia y Jonathan del ciclón azul Motagua, van al estadio juntos. Comparten la emoción del fútbol como hermanos, sin importar la rivalidad en el campo. Viven el deporte en paz, como debe ser.

Además, no solo sus amigos han estado para él.

Patrick
Su familia lo ha apoyado en todas las facetas de su vida. Celeste, Ricardo e Indira nunca han dejado solo a su amado “Kaki”.

Su familia

Aunque Patrick sólo recibió apoyo económico de su padre biológico hasta cierta edad de niño, no le guarda rencor por haberse ido. Solo una vez lo volvió a ver desde entonces. No resiente su desaparición, pero tampoco “le interesa” saber más de él.

Patrick comparte diariamente con su familia nuclear: Su madre Indira, su padre Ricardo y su única hermana, Celeste Ayestas. Aunque a veces pelean, los ama a todos sin condición alguna.

De igual manera, tiene una estima especial por sus primos que lo han acompañado desde niño y sus abuelos, que siempre han estado ahí para él.

Tampoco es ajeno a las mascotas y tiene dos perros Honli y Dante, quienes son sus compañeros leales. Su raza es terrier tibetano.

A pesar de que la vida le dio un duro golpe al perder su visión, también le ha dado muchas alegrías; disfruta del amor de su familia y amigos, ha tenido muchas aventuras y puede apoyar a su adorado equipo. Patrick es muy querido por muchas personas, y él ha querido salir adelante; nunca se da por vencido y seguirá luchando por lograr sus metas.

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