TEGUCIGALPA. El deseo de luchar por un futuro mejor, y ayudar a la niñez hondureña pudo más que la parálisis cerebral para Milagro Urquía, quien, pese a las dificultades físicas, psicológicas y sociales está a un paso de graduarse como Licenciada en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Milagro utiliza un andador para poder movilizarse y ha sobrepasado más de 10  intervenciones quirúrgicas.

Se considera una persona valiente, fuerte, decidida, sensible, compasiva y extrovertida. Sin embargo, no siempre fue así. Pues, para convertirse en lo que es ahora tuvo que pasar por momentos y experiencias muy difíciles.

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Una sorpresa para sus padres

Milagro Urquía es la menor de 5 hermanos, su madre tenía alrededor de 45 años cuando le dio a luz, sin saber estaba esperando un bebe.

«Ella se dio cuenta de mi existencia cuando entró en labor de parto a los 6 meses y dos semanas del embarazo; obviamente me faltaban tres meses para nacer» relata Urquía.

Asimismo señaló que nació en noviembre del año 1992.

Debido al desconocimiento, la madre de Milagro no siguió los cuidados prenatales y Milagro al nacer prematura tenia bajo peso y diversos problemas de salud.

«Al principio ellos estaban asustados porque yo nací con bajo peso y tuve muchos problemas de salud y pues estaban asustados y consternados.» manifestó Urquía.

Asimismo, señaló que pese a sus edad ambos aceptaron el reto de cuidar y proteger a su nueva hija.

Sin embargo, a los seis meses sus padres notaron algo extraño en el desarrollo de su hija, ella no era activa.

Diagnóstico: parálisis cerebral.

«Mis padres se dieron cuenta cuando cumplís 6 meses de edad porque yo no era como los otros niños, yo no era no era activa era estática. Entonces bajo esta regla de que no tenía un desarrollo como los demás niños decidieron llevarme al doctor para que me hiciera un chequeo médico».

Es es ese momento donde se da el diagnóstico de parálisis cerebral infantil.

«A pesar de un diagnóstico tan difícil mi mamá comenzó a llevarme a terapia física, también comenzó a ponerme en escuelas de estimulación temprana. Asimismo,  en terapias de lenguaje para que comenzar adaptarme el medio.» exclamó la futura licenciada.

De igual manera, recordó que al cumplir 5 años de edad ya podía leer, restar, sumar, dividir y multiplicar.

Discrimanación

Sus padres no le dijeron su diagnostico cuando era una niña, sino hasta años mas tarde. «Me sorprendió al principio y también comprendí porque hay muchas cosas que no puedo hacer o que se me dificultan» expresó Milagro.

Ademas recuerda que en escuela desde primero hasta cuarto grado sufría bastante bullying de parte de los niños.

«Me maltrataba psicológicamente y a mí me afectaba mucho la situación.Yo era una niña y no entendía lo que pasaba realmente, solía llorar mucho era muy sensible. También me alejaba mucho de los demás no me llevaba con todo el aula. Trataba de mantenerme al margen».

De niña su sueño fue caminar libremente, pero lamentablemente su condición física no le ayudó para alcanzar esa ilusión, ahora está a punto de egresar de la Carrera de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Los momentos difíciles la impulsaron

«Creo que lo más difícil que he vivido es enfrentar la realidad. Enfrentar quién soy, cuál es la razón por la que yo estoy aquí» aseveró Milagro Urquía.

Asimismo confesó que «ahora soy feliz porque esas experiencias me sirvieron para darme cuenta que el mundo de confort sólo está en mi casa que afuera debo de aprender a defenderme».

De igual manera Urquía aseguró «en ese momento yo no lo sentí una manera positiva porque era una niña. Pero ahora en parte lo agradezco porque eso hizo lo que soy.»

«Decidí estudiar psicología a raíz del acoso escolar que sufrí en la niñez. Me prometí a ayudar a que todos los niños fueran felices sin importar si tienen o no discapacidad o si sufren de acoso o no» remarcó la futura licenciada.

Actualmente realiza su práctica profesional en el Centro de Psicología Comunitaria de la UNAH.

Del mismo modo, detalló que su expectativa al graduarse es trabajar para poder ayudar a su familia ser fuente de apoyo.