HISTORIA HUMANA: Jesús Oliva, joven apasionado por las aventuras extremas

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Jesús
Jesús Oliva, espera poder traer de regreso a la tropa 17 y seguir ayudando a lo más necesitados.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. Apasionado por el deporte, visitar paisajes hermosos y prepararse en sus estudios, son algunas cosas que definen a Jesús Francisco Oliva, quién desde joven se interesó en ayudar al prójimo, como lo indica el lema de los Scout, «Siempre listo para servir«.

En ese sentido, Jesús o mejor conocido entre sus familiares y amigos, como «Chuy«, de 28 años de edad, es originario y residente de Choluteca, la zona más caliente del país.

Siendo un adolescente ingresó al grupo de los Scout, tropa 17, en el año 2007, y lo que empezó como un juego entre amigos para salir a divertirse, se convirtió en una aventura por ayudar a los más necesitados.

«Inicie en el 2007 en los Scout. Siempre me había llamado la atención ver jóvenes con uniforme en los eventos, ya sea desfiles o en ayuda a la comunidad y siempre tuve curiosidad», recordó.

Asimismo, Jesús señaló que gracias a la invitación de una amiga a formar parte de las reuniones de los Scout en la Iglesia San José Obrero, fue que se enamoró del movimiento.

Jesús realiza actividades para ayudar a los más necesitados

Mientras tanto, Chuy detalló que la tropa 17 se dedicaba a desarrollar actividades desde participar en las diferentes Teletón, o regalar un tamal en época navideña.

A su vez, recaudación de víveres en caso de emergencias, recolección de juguetes para los niños, a fin de celebrar su día el 10 de septiembre. Además, de contribuciones económicas para las personas que estuvieron enferma y procuraban de tratamientos médicos.

Jesús en compañía de la tropa 17 durante actividades de ayuda social.

«Realmente cada una de estas actividades lo marcan a uno como joven. Saber que uno puede tener comida en sus hogares y otros no. Queda la satisfacción de dibujar una sonrisa en las personas más necesitadas», apuntó.

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Tropa 17

Es oportuno mencionar, que la mayoría de miembros de la tropa 17, por aquel entonces lo conformaban jóvenes en riesgo social.

Acto seguido, Jesús explicó que a través de las reuniones realizada el día sábado, se trataba de que los muchachos invirtieran su tiempo en en cosas más productivas. Con el propósito de que se alejaran de los vicios y las malas influencias. «Le enseñamos el valor de las cosas», pormenorizó.

Por lo anterior, Chuy afirmó que al momento de realizar campamentos con el grupo, se ejecutaban tareas como la venta de comida para costearlos. Estas salidas servían para la recreación de los jóvenes.

De manera similar, a los miembros se les enseñaba acerca de los primeros auxilios y que hacer durante una emergencia. Indicó, que trataban de darse a conocer con la comunidad en cualquier actividad, sin importar lo pequeña que era.

Jesús precisó que durante la época de lluvias, se trabajó muy de la mano con la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO).

En cuanto a si recibían algún tipo de apoyo de alguna organización, mencionó que «nunca tuvimos ayuda de una ONG». Ya que, las actividad se hicieron con los jóvenes y sus padres.

No obstante, dijo que «si ayudamos a muchas ONG en sus proyectos». Tales como Plan Internacional, Visión Mundial y otros referentes al medio ambiente. «Como dice una de nuestras leyes, el Scout ayuda a las personas sin esperar recompensa».

Planeando el regreso de la tropa 17

Con respecto al grupo, Chuy lamentó que debido al trabajo de cada uno de los dirigentes de la tropa 17, actualmente están inactivos.

Reuniones de la tropa 17 con niños en riesgo social.

«Logramos sostener el grupo por 10 años, pero el trabajo de cada uno de nosotros no nos permitió seguir. Sin embargo, estamos en plática con la mayoría porqué todavía estamos en contacto y nos reunimos. Tenemos el ánimo de que el grupo 16 regrese a la ciudad de Choluteca este 2020″, puntualizó.

Viajes de Jesús Oliva como Mochilero

Por otra parte, Jesús habló acerca de sus viajes como mochilero recorriendo diversos lugares de Honduras. Agregó, que la gente de la zona rural es muy amable en comparación a las personas que viven en el casco urbano.

«Siempre he dicho que las personas de los pueblos son muchos más espontáneas. Eso es lo que me gusta de ir de pueblo en pueblo, poder tocar una casa y pedir un vaso de agua, te lo dan hasta te invitan a algo más de ser posible cosa muy diferente en la ciudad».