HISTORIA HUMANA | Con 98 años, Elvia trabaja para alimentar animales en la calle

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Además, no platica con quien sea que se encuentre. Elvia sostiene que es capaz de diferenciar entre «la gente que es ‘chusma’ y la que no». Es más, tiene un dicho personal, que es que cada quien debe seleccionar sus amistades como si eligiera la raza de un perro.

Otro detalle que cabe resaltar es que todo lo que a ella le dan, ya sea una galleta, una fruta o un jugo, ella no lo consume; sino que lo lleva hacia su casa y lo comparte con sus nietos.

¿Tuvo COVID-19?

Tras esas continuas travesías por los callejones de la capital, hace unos meses doña Elvia, pese a que es poco común, se enfermó. Estuvo un par de días con un dolor de cabeza intenso, pero no dejó de salir.

Según su nieta, su «viejita» tenía síntomas similares a los de la COVID-19. Por tanto, batalló con ella para llevarla a un centro de salud, aunque ella no quería. No se le realizó una prueba, por lo que no se confirmó si padeció o no esa condición.

Sin embargo, tan fuerte como es ella, se curó en nada más un par de días del malestar que la aquejaba.

«No le gustan ni las pastillas. Cuando se enferma no suele tomar nada; asegura que el doctor solo es Dios. Reniega cuando se le lleva al médico y dice que los profesionales de Salud no saben nada», describió su descendiente.

Más sobre Elvia 

La personaje de esta historia, una mujer casi centenaria, es única, sin duda. Como la dama de iglesia que es, mencionó que el servicio a Dios es lo que más ama en la vida.

Otra muestra de lo que llena su corazón se evidencia en que ella hace regalitos a sus vecinos para que se lleven bien y puedan convivir en paz. Siempre tiene en mente el mandamiento bíblico de amar al prójimo.

Pero, por otra parte, aseveró que lo que le disgusta de la vida es el egoísmo de la humanidad.

Además, es una mujer con un carácter fuerte. Por ejemplo, cuando ella regresa a su morada en mototaxi, si el conductor no le quiere cobrar, le tira el dinero. Eso, dado que considera que ellos están trabajando y no pueden perder sus ganancias.

Igualmente, cuando ella regala unos «centavitos» a alguien y no los agarra, ella se enoja, toma los billetes y los rompe.

Empero, su rigidez en ciertos aspectos no significa que sea una mala persona. Por el contrario, es una persona que se preocupa por los demás, cuida de los animales y tiene valores e ideales arraigados.

Verbigracia, es gracias a ella que sus nietos Elvia y Alexander saben leer y escribir. «Nunca nos dejó la mano. Sólo parirnos le faltó», enfatizó Elvia.

Elvia
Doña Elvia cuando celebró su cumpleaños número 97 con sus nietos. Cabe apuntar que ella no es fanática de las fotografías. Se rehúsa a salir en las «imágenes para el recuerdo».

Ahora, usted ya conoce un poco más de la «Señora de los Perros» que es usualmente vista en la colonia Alemán. Si usted tiene la dicha de encontrarla, seguro que estará con algún animalito por ahí. Y, sólo por cualquier cosa, sepa que a ella le encantan los frijoles, las frutas, y el pollo frito.

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