HISTORIA HUMANA: Abraham Espinoza, el hondureño que pasó de periodista a reconocido cineasta

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Abraham Espinoza
¿DÓNDE ESTÁ LA CIGÜEÑA? es su siguiente producción y será proyectada en agosto de este año.

Abraham Espinoza Portillo es un profesional de las comunicaciones que ejerce su labor periodística desde el 2003 hasta la fecha, pero su pasión por el cine lo llevó a convertirse en uno de los productores más destacados de Honduras, alcanzando también reconocimiento en otros países centroamericanos.

Su talento nato para crear historias, plasmarlas en un guión y dirigirlas lo ha llevado a alcanzar importantes logros en su carrera. No obstante, su vida ha estado llena de obstáculos que le permitieron renacer tanto en lo personal como en lo espiritual.

Es por ello que Abraham se considera un hijo de Dios.

El ahora productor relató a Diario TIEMPO Digital una de las historia más destacadas que conoce y no se trata de una que proyectará en las salas de cine, sino más bien una que se forjó desde 1978 hasta la fecha, y que además de dirigirla, es el protagonista.

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Su infancia

La describió como muy solitaria. “Tengo tres hermanas mayores quienes pasaban en su mundo de vestidos y barbies”.

Su padre viajaba mucho y mientras su mamá trabajaba, lo dejaba viendo una película en los desaparecidos Multicines Plaza. Cuando no iba al cine leía comics o jugaba solo. “Fui muy tímido y tenía pocos amigos. Aún así, recuerdo ser feliz; aún lo soy”.

Abraham Espinoza nació en San Pedro Sula en agosto de 1978, es el menor de cuatro hermanos, entre ellas tres mujeres. Actualmente reside en Tegucigalpa, lugar donde realizó sus estudios como periodista y se especializó en Cine y Televisión.

Desde niño soñaba con estudiar Cine o Producción Audiovisual, pero por la falta de recursos económicos para estudiar en una universidad privada, decidió ingresar a la Escuela de Periodismo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Además de su pasión por el cine, Abraham toca la guitarra y le gusta cantar. Es por ello que hace varios años intentó ingresar, por medio de una beca, a la Sinfónica, una prestigiosa universidad en el extranjero. Pero no lo logró.

Según indicó el productor, el argumento de la citada casa de estudios fue que él “cantaba feo”, decisión que no detuvo sus sueños de continuar su preparación profesional.

Años más tarde, se graduó de Periodismo: hoy en día es catedrático de la universidad en la que un día fue alumno. “Siempre tuve facilidad para escribir y relatar historias, así que aspiraba con laborar en un diario escrito, pero siempre me contrataban como periodista para televisión”, expresó Abraham.

Estuvo como reportero de campo siete años, hasta que consiguió escribir para una revista de economía como “freelance” (trabajo de forma independiente); pero con los años, fue contratado como editor y ejerció siete años más.

Desde que era un estudiante destacó por su trabajo impecable en la redacción, así que logró combinar el estudio con trabajo, desempeñándose Radio Católica: La voz de Suyapa y el semanario Fides.

Tuvo su primer experiencia en televisión en RCN: Canal 45, luego pasó a Canal 30 en donde ayudó a crear el “Noticiero Universal” y “Café Caliente”

Para esos años cubría la fuente policial, pero también tenía un segmento de turismo al que bautizó: «La búsqueda». La experiencia en ese medio le ayudó a migrar a otros noticieros como 30 minutos (Canal 11) y Abriendo Brecha (TEN).

Actualmente es locutor en Súper 100 Stereo, Radio América y produce un programa en LTV.

La cinematografía

De acuerdo a lo expuesto por Espinoza, desde que era un niño leía mucho. Eso fomentó la lectura y despertó su creatividad. Peculiarmente, en los recreos, mientras otros niños salían ansiosos por ir a jugar, él prefería ir a la biblioteca para nutrirse.

“Cuando tenía 10 años, tuve un sueño repetido: miraba una película entera y al comenzar a leer los créditos, salía mi nombre. Lo vi tan claro que aún hoy recuerdo el título y la trama de la película”, agregó.

Al tiempo que prometió que un día la convertirá en una de sus producciones cinematográficas. Todo apuntaba que se iba a especializar en Periodismo de Finanzas y Economía, pues su jefe en la revista financiera, en aquel entonces, lo motivó a estudiar una maestría en la rama.

“Pero al matricularme, y ahora sí con los recursos económicos, estudié una especialización en Cine y Televisión. Era mi destino pues cuando tenía 10 años, soñé que realizaría una película acerca del misterio de la Ciudad Blanca. Además, cuando estudiaba Periodismo en la universidad, acudí a mi refugio de la soledad en Multicines Plaza», contó.

Ahí pidió trabajo como proyectador de las cintas o pidiendo boletos en la entrada; necesitaba el dinero, soñaba con trabajar en el cine, indicó el cineasta.

Pero fue rechazado porque en ese tiempo no empleaban estudiantes universitarios. «Así que me quedaba esa espinita y esta vez sí estudié lo que me apasionaba vía online en una Universidad de España».

Con ello obtuvo un título que fue validado por la UNAH y pasó de reportero de la fuente económica a informar sobre segmentos de cine, hasta convertirse en crítico especializado.

Y una vez graduado de su segunda carrera: “Oré para que Dios me guiará sobre de a qué debía dedicarme. Al día siguiente me despidieron de mi trabajo y con lo que me dieron de prestaciones financié mi primera película. Desde entonces me dedico al cine. Bendita oración: los planes de Dios son perfectos”.