HISTORIA HUMANA: Alfonso Rivera, el hondureño que lucha para combatir el cáncer

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Alfonso Rivera
Alfonso Rivera, hematólogo hondureño

TEGUCIGALPA, HONDURAS. El hondureño Alfonso Rivera Duarte a sus 33 años de edad ya destaca como investigador en uno de los 5 mejores centros de diagnóstico, tratamiento e investigación en cáncer que hay en el mundo.

El originario de Tegucigalpa se desempeña en el área clínica y de médula ósea en el Princess Margaret Cancer Centre (PMCC) de Toronto, Canadá. Alfonso Rivera detalló a Diario Tiempo Digital cómo nació en él su pasión para combatir el cáncer.

Vocación

Alfonso Rivera recordó que su madre trabajaba como microbióloga en el laboratorio clínico del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS). “La veía con su bata blanca, con sus laminillas y su microscopio, así que desde pequeño me interesó el mundo de la medicina”, dijo Rivera.

Asimismo, detalló que al cursar su secundaria decidió que estudiaría medicina. Sin embargo, en el transcurso de su carrera un lamentable hecho hizo que Rivera tomara una decisión en su vida profesional.

“En quinto año de medicina mi primer paciente fue una joven con leucemia linfoblástica aguda, que es un tipo agresivo de cáncer de la sangre. Esta paciente se encontraba ingresada en el Hospital Escuela y yo ayudaba como estudiante de medicina en su cuidado. Iba viendo que se deterioraba rápidamente. Un domingo fui a visitarla, y al verla tan mal, decidí bajar a la emergencia y hablar con el médico encargado. La respuesta de esta persona fue ‘ya déjala ir’. Desafortunadamente la paciente falleció a causa de la enfermedad. Pero esas palabras siguen resonando en mi cabeza… yo me rehusé a dejarla ir, pero en ese momento era tan poco lo que yo podía hacer. Ahí que decidí ser hematólogo”, explicó el médico.

Salir de Honduras

Luego de tomar la decisión de ser hematólogo, Alfonso Rivera recorrió un largo camino para lograrlo. Culminó sus estudios de medicina en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH). Posteriormente entró al postgrado de medicina interna. “Al egresar trabajé un año en el Hospital Escuela Universitario para ahorrar algo de dinero”, aseguró.

Sin embargo, en febrero del 2015 salió del país «lleno de temores, dudas y deudas», según contó. Asimismo, explica que Honduras esta urgida de especialistas y  subespecialistas y es extremadamente difícil conseguir apoyo económico para lograr salir del país a estudiar las especializaciones.

“Los bancos prestan a altísimas tasas de interés. Incluso toqué puertas en la UNAH y pese a que no hay hematólogos en el HEU, institución donde en ese momento laboraba con un record intachable y aún contando con el apoyo de las autoridades del hospital, la Universidad me negó rotundamente el apoyo. Así que endeudado y solo con el apoyo de mis papás salí de Honduras para continuar con mi formación. Posteriormente me gané una beca del Gobierno de México”, aseveró Rivera.

Sueño cumplido

“Desde mi formación como hematólogo empecé a estudiar pacientes con cáncer”, explica Rivera. Al concluir su especialización, el hematólogo aplicó a un puesto como clinical fellow en el programa de linfoma/mieloma y trasplante de médula ósea en el Princess Margaret Cancer Centre (PMCC).

“Actualmente soy parte del equipo de sub investigadores del Princess Margaret Cancer Centre y participo en ensayos clínicos fase 1,2 y 3”, dijo el médico hondureño. Asimismo, explica que los hematólogos ven todos los diferentes tipos de cáncer de la sangre.

Sueño por cumplir

“Mi mayor meta profesional es colaborar para que en Honduras exista un verdadero centro de atención integral a los pacientes con cáncer”, reveló Rivera.

A su vez, explicó que el cáncer es la segunda causa de mortalidad en Honduras. Mientras, que es la primera causa de muerte en gran parte del mundo desarrollado.

“Todos en Honduras actuamos o pensamos que a nosotros nunca nos va a pasar. Desafortunadamente todos estamos expuestos al cáncer. Cuando pasa, nos damos cuenta que los tratamientos modernos son extremadamente caros y difíciles de pagar para un hondureño”, lamentó el especialista.

Asimismo, evidenció que los hospitales públicos están abarrotados, sin métodos de diagnóstico ni tratamientos modernos.  “Seguimos usando las mismas quimioterapias que se usaban hace 50 años”, afirmó Rivera.

Consejo a futuros médicos

“Piensen bien por qué quieren estudiar medicina. Si es por dinero están en el peor camino. Si es por superación personal, el camino al éxito es particularmente largo y difícil. Pero si es para enriquecerse de conocimiento y después ese conocimiento enfocarlo a nuestro fin último que es ayudar a las personas; a ese grupo les diría que se esfuercen, que se preparen y sobre todo que sueñen. ¡Que sueñen en grande y tan grande que sus sueños sean más grandes que ustedes!».