Hermanos que arrebataron ataúd de familiar a policías, mueren de COVID-19

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En Valle, una multitud (de familiares y amigos) le quitó el ataúd que contenía el cuerpo de una mujer. La autoridad decía que ella murió por COVID-19, ellos lo negaron. Ahora, la familia suma cuatro decesos.

VALLE, HONDURAS. Un dúo de hermanos falleció este domingo en San Lorenzo, Valle, zona sur de Honduras, debido a las complicaciones de la COVID-19.

Andrés y Ana Chávez, originarios de La Ceibita en el mismo municipio, dejaron su último aliento en la sala que se destinó para el aislamiento y atención de la enfermedad en el Hospital de San Lorenzo.

Según se reportó, los consanguíneos participaron en un pleito que se presentó el domingo anterior entre pobladores y policías; el grupo de civiles querían despojar a los uniformados del féretro que traía consigo el cadáver de la señora Lidia Chávez. Se oponían a que el cuerpo fuese enterrado inmediatamente.

Las autoridades decían que la fémina murió por coronavirus, pero los familiares y amigos aseguraban que una complicación por la diabetes acabó con su vida. Al final, la multitud forcejeó y cumplió su cometido, llevándose el ataúd. Después, procedieron a hacer homenajes póstumos, velatorio y sepelio de la difunta.

En virtud de lo anterior, se especula que esa situación derivó en el contagio de los dos hermanos, que sostienen un lazo sanguíneo con la primera víctima, aunque no se especificó cual.

Es importante tener en cuenta que, sólo días después del fallecimiento de Lidia Chávez, pereció su papá, quien también había contraído el virus.

Por tanto, una sola familia ya sufrió cuatro pérdidas irremediables que se atribuyen a la COVID-19. Además, otros miembros podrían estar infectados, situación que aún no se confirmó.

De igual interés: Familia casi entierra ataúd vacío que les dio la morgue del HE; ¿y el cadáver?

Arrebatan otros cuerpos en la zona sur

Caso #1 Interceptaron el carro fúnebre

El primer caso fue el de una mujer originaria de Marcovia, Choluteca y quien tenía 35 años de edad. El reporte médico lee que fue una muerte por coronavirus, pero sus seres queridos alegan que un paro cardíaco acabó con su vida.

Indignados por la situación, optaron por perseguir en su vehículo al carro fúnebre que llevaba el cuerpo de la fémina desde el hospital hacia un lugar designado para el entierro de muertos por COVID-19 en Marcovia.

En un tramo no especificado de la carretera, lograron interceptar el automotor sepulcral y, por la fuerza, bajaron el cadáver. Seguido, lo montaron en su carro y se lo llevaron para su casa de habitación para desarrollar un velatorio.

Según el reporte, una patrulla policial escoltaba a la carroza fúnebre, pero los agentes de la fuerza de seguridad no evitaron lo acontecido.

Caso #2: Se llevan el cadáver de la Sala COVID-19

La otra situación se presentó directamente en el hospital en mención. Allí le llegó la hora a un hombre que residía en el barrio el Estadio de Choluteca. Su edad no se detalló.

El dictamen clínico de ese señor también decía que pereció por las consecuencias del padecimiento que se originó en China. Los allegados, fúricos por la parte médica, ingresaron a la sala COVID-19 y se llevaron el cadáver con rapidez.

Entre varios de ellos, burlaron la seguridad del recinto e incluso pasaron el féretro por encima de unas mallas (que constituyen el perímetro entre el centro asistencial y la calle) y lo subieron a un vehículo pick-up, una Hilux gris.

Luego, se llevaron a su ser querido hacia su domicilio para que se le efectúe un velatorio convencional y después se le sepulte donde designe su familia.


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