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martes, mayo 17, 2022

Guatemala: Una experiencia inolvidable

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Hugo Noé Pino

La semana pasada tuvimos la oportunidad de asistir al “Encuentro Internacional: Tendencias en la Construcción de una Política para el Desarrollo” en la ciudad de Guatemala en el marco de la celebración del décimo aniversario del Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi). El Encuentro reunió académicos y promotores de la justicia fiscal de Estados Unidos, América Latina y Europa, y se desarrolló bajo el lema de que “un futuro mejor –más humano, más próspero y sostenible- es viable, pero requiere de un pacto social que base sus cimientos en paradigmas más justos sobre la política fiscal”.

El evento también fue organizado por la Red de Justicia Fiscal Latinoamericana por lo que asistieron invitados de muchos países de la región.

El contenido y desarrollo del Encuentro fue altamente estimulante por la calidad de los expositores y por la escogencia de los temas, todos relevantes para el momento actual de la mayoría de países latinoamericanos. Sin embargo, el Encuentro de dos días se inició bajo el marco de la jornada de paro nacional convocado por diversos sectores como jóvenes organizados, universidades, empresa privada que piden la renuncia del actual presidente, Otto Pérez Molina.

Desde el inicio se mostró la inquietud de los presentes en conocer qué estaba pasando en las calles, dado que el paro estaba acompañado por diversas marchas que convergerían en la Plaza de la Constitución, enfrente del Palacio de Gobierno. Los más pendientes eran obviamente, los colegas y las colegas de Guatemala, que minuto a minuto querían conocer el desarrollo de los acontecimientos.

En el transcurso de la mañana se hicieron varias consultas y al final se acordó adelantar algunos temas de la tarde para la hora del almuerzo, así como otros para el día siguiente. La razón: asistir a la Plaza de la Constitución para ver lo que estaba ocurriendo y mostrar solidaridad con la lucha del pueblo guatemalteco.

La información de los medios de comunicación mostró que las marchas principales convergieron durante la mañana alrededor de las 12 horas frente al Palacio de Gobierno y se estimó entre 80,000 y 100,000 personas. No llegamos a la Plaza de la Constitución hasta las 4 de la tarde, cuando muchos de los manifestantes se habían retirado, pero todavía había un buen número agitando banderas y cantando consignas como “no tengo presidente” y “renuncia ya”.

Los cartelones y mantas de los manifestantes mostraban su repudio a la corrupción y la consciencia que no podían seguir siendo gobernados por un presidente corrupto y cuya pruebas irrefutables habían sido presentados por la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Fiscalía. Escritos como “estoy aquí por el futuro de mis hijos y de mis nietos”, “basta ya a la corrupción”, “políticos corruptos”, “abuelo, tus ideas de justicia están conmigo” reflejaron la indignación de un pueblo en donde el 50% de los niños menores de 5 años están desnutridos y los índices sociales en general son de los más atrasados del hemisferio.

Pero lo más impactante fue el fervor de las gentes, cuando nosotros llegamos varios grupos salían de la plaza y cuando nos retiramos varios grupos iban llegando, como queriendo mostrar no queremos dejar de mostrar nuestra solidaridad al paro y la petición de renuncia al Presidente Pérez Molina. La gente cantaba consignas, cada media hora cantaban el himno a Guatemala con un fervor conmovedor que reflejaba el amor al país, contrario a la camarilla corrupta que se ha apropiado de su conducción política.

Fue una fiesta ciudadana, la gente se tomaba fotos, comía, bebía y flameaba sus banderas, todo pacíficamente, sin un acto de violencia, con una policía vigilante pero no amenazadora, ni represiva. Muchos de ellos, de haber podido, se hubieran unido a la protesta. En una foto de un diario guatemalteco se pudo apreciar cómo alguno de los manifestantes les ofrece comida, la cual fue aceptada. Estas manifestaciones se realizaron en diversos departamentos de Guatemala, con igual fervor y paz.

Sobre las razones porque un presidente corrupto responde negativamente al clamor popular hay diversas interpretaciones que el tiempo despejará. Mientras tanto, el 27 de agosto de 2015 será recordado por mucho tiempo en Guatemala, y en otras partes del mundo, como una muestra de lo que puede hacer un pueblo indignado por la corrupción y que dice ¡basta ya! a un sistema político corrupto y excluyente.

Igual emoción se siente al ver desfilar en Honduras la marcha de las antorchas promovidas por el grupo de jóvenes indignados e iguales son las razones que sustentan su actuar. El pueblo hondureño está cansado de la corrupción que mata, de un sistema político de élites, y de la utilización del presupuesto nacional para el enriquecimiento de pocos en el sector gobierno, pero también en el sector privado. El mantener este sistema es la principal razón por la que se oponen a la Comisión Internacional contra la Impunidad en Honduras.

 

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