Génesis.

SAN PEDRO SULA. «Este no sabe con quién se mete», era la desafiante frase que utilizaba Génesis Gabriela Murillo Montes cuando estudiaba.

Como toda joven, Génesis era una adolescente que soñaba con graduarse y seguir sus estudios en busca de un mejor futuro.

Estudiaba Administración de Empresas en el Instituto Tecnológico de Administración de Empresas (INTAE) antes de cumplir 17 años.

Pero la joven renunció a ese sueño y el anterior sábado su rostro de niña apareció entre las caras de un supuesto grupo delictivo.

Esa banda fue la que se enfrentó a la policía después de matar a dos personas en la conflictiva y populosa Colonia La Pradera.

Cuando Génesis fue presentada a los medios llegó a la Primera Estación Policial de San Pedro Sula renqueando. Ella y sus amigos resultaron golpeados y heridos después de volcar el vehículo en el cual huían tras cometer el crimen.

Antes de esa mañana, Génesis Murillo era una estudiante del INTAE. Ahí se destacó más por su rebeldía que por sus buenas calificaciones.

Sus compañeros la recuerdan y más por una frase que repetía cuando alguien la provocaba. «Este no sabe con quién se mete», les decía.

Génesis era amiga de todos pero, al mismo tiempo, de nadie. Una joven que no confiaba ni en sí misma, como ella lo decía.

Y no era para menos. Esta alumna del INTAE había sufrido dos decepciones con los seres que ella más amaba. Su padre fue asesinado a manos de policías y su madre se había marchado a los Estados Unidos.

Posiblemente estos dos episodios hicieron que esta adolescente pasara de alumna a chica mala.

Génesis resintió mucho la pérdida de su padre. Así lo reflejan las publicaciones que ella hizo en su red social. No era feliz, lo extrañaba a cada momento.

Génesis Murillo lamentaba la muerte de su padre en redes sociales.
Génesis Murillo lamentaba la muerte de su padre en redes sociales.

Ella vivía con su abuela, quien no la trataba bien y un tío que murió hace pocos años.

Una joven de 17 años de edad con tanto dolor y tristeza acumulado, se sentía sola, según cuentan los que la trataban.

SU VIDA COMO ESTUDIANTE

El diario vivir de Génesis era llegar tarde a su instituto, ser detenida por los orientadores por llevar sus labios pintados de rojo.

Al llegar a su aula de clases, pedía copia de las tareas que no realizaba y se sentaba en la parte de atrás.

Con su fuerte temperamento, fue siempre sincera y confrontativa con cualquiera que la desafiara.

Era una joven muy apreciada por los profesores, pues todos conocían su situación y la aconsejaban.

Sin embargo, eso no era suficiente para ella. Los consejos no iban a llenar el vacío que estaba sintiendo.

No entraba a muchas de sus clases y se iba con su novio, un joven de su edad, quizá con los mismos problemas.

Generalmente, pedía dinero a sus amigos pues se gastaba el poco dinero que podían darle sus familiares.

ERA CARACTERIZADA POR SU REBELDÍA

A principios del año 2016 fue matriculada en la jornada matutina para estudiar Administración de Empresas.

Sin embargo, ella no estaba dispuesta a abandonar a sus amigos que estudiaban en la jornada vespertina.

Sin importarle la reglamentación del instituto, asistía a las clases en la tarde, hasta que los profesores se dieron cuenta.

Al enterarse de que estaba matriculada en otra jornada, la transfirieron y le prohibieron la entrada en la tarde.

Asimismo, decidió retirarse del instituto, pues lo único que tenía eran sus amigos.

En ese instante, Génesis dejó ir su sueño de convertirse en una administradora. Abandonó sus ilusiones de llegar a ser una profesional.

MOMENTOS DECISIVOS PARA GÉNESIS

Al no tener una actividad para desarrollar cada día, empezó con nuevas amistades y distintas formas de pasar su tiempo.

Su novio del instituto terminó con ella, asegurando que era una joven demasiado celosa y no tenían la oportunidad de verse.

Génesis pasó sus días llenos de tristeza y soledad. En un hogar donde no se sentía amada, donde no tenía un brazo donde llorar.

Recordó cómo sus padres se separaron por causa de una infidelidad y culpó aún más a su madre por ello.

Deseó tener a su padre a su lado para sentirse amada, o si quiera tener la compañía de su tío… sin embargo, ambos solo estaban en su mente y corazón.

Días después, empezó una relación con otro joven. Producto de su soledad, se metió con alguien que no debía.

Su novio no era bueno. Poco a poco, fue convenciéndola de involucrarse en actividades ilícitas hasta que ella accedió por completo.