El “rey del porno” da 10 millones de dólares por información contra Trump

Larry Flynt ha publicado un enorme anuncio en el diario ‘The Washingon Post’ en el que también da seis razones para cambiar de presidente.

0
849
10 millones de dólares

Larry Flynt, apodado como el “rey del porno” de Estados Unidos, publicó hoy un enorme anuncio en el diario The Washingon Posten. En el mismo ofrece 10 millones de dólares (235 millones de lempiras) por cualquier información que sirva para destituir al presidente estadounidense, Donald Trump.

El anuncio ocupa toda una página, no tiene imágenes y, en unas enormes letras negras, da su oferta. “10 millones de dólares por información que lleve a un juicio político y a la destitución de Donald J. Trump”, se lee en el anuncio.

El rey del porno ofrece 10 millones de dólares

Flynt, fundador de la revista Hustler y productor de películas pornográficas desde 1998, consideró que la elección en noviembre de Trump como presidente es “ilegítima”. Lo anterior por las “confabulaciones” de su campaña con la inteligencia rusa. Dicho asunto está siendo investigado por el fiscal especial, Robert Muller.

En su anuncio, Flynt cita seis razones para destituir a Trump. Destaca “conspirar con un poder extranjero hostil para amañar las elecciones”. Además “contar cientos de mentiras” y ejercer una nueva forma de “nepotismo grosero”. Flynt piensa que Trump ha nombrando a personas no cualificadas para importantes cargos dentro del Gobierno.

Flynt también culpa a Trump de “comprometer la política interna y externa del país con los conflictos de interés de su masivo imperio comercial”. El pornógrafo lo acusó de “incitar la violencia racial” con su “excesiva defensa” de los supremacistas blancos en Charlottesville (Virginia). Recordemos que en agosto una mujer murió al ser atropellada por un neonazi.

Por todo ello, Flynt ofrece 10 millones de dólares a cualquiera que pueda ofrecer alguna pista que lleve a la apertura de un juicio político (“impeachment”) contra Trump en el Congreso.

“El ‘impeachment’ será un asunto conflictivo y contencioso”, dice Flynt en su anuncio. Agrega “pero la alternativa, tres años más de disfunción desestabilizadora es peor”. El magnate consideró que es su “deber patriótico” y el “deber” de todos los estadounidenses expulsar a Trump, “antes de que sea demasiado tarde”.

En declaraciones a The Washington Post, Flynt dijo que espera obtener información para destituir a Trump “en unos pocos días”. Aseguró que, una vez que obtenga las pistas, las dará a conocer de manera inmediata.

El rey del porno tiene sus precedentes

No es la primera vez que Flynt ofrece una recompensa monetaria por información que le permita acabar con algún personaje político.

En 2007, publicó otro anuncio de una página en The Washington Post. Lo anterior, para ofrecer un millón de dólares a cualquiera que hubiera tenido un encuentro sexual con un miembro del Congreso o un miembro del Gobierno y estuviera dispuesto a contarlo.

Unos años después, en 2012, publicó otro anuncio en este mismo diario. Esta vez de nuevo prometía un millón de dólares por información sobre la declaración de impuestos del entonces candidato presidencial republicano, Mitt Romney, quien se negaba a hacer pública una parte de su historial fiscal.

Lea también: Donald Trump lanza rollos de papel a los afectados por huracán en Puerto Rico

El “rey del porno” es un personaje polémico, que jamás ha escondido sus ideales liberales. Así lo muestra por ejemplo en su libro Sex, Lies and Politics: The Naked Truth (“Sexo, Mentiras y Política: la Verdad al Desnudo”). Este libro fue publicado en 2005 y criticó con dureza al gobierno de George W. Bush (2001-2009) por “violar las libertades de EEUU”.

Flynt, de 74 años, vive postrado en una silla de ruedas desde que fuera tiroteado en 1978. El hechor fue un supremacista blanco que estaba en desacuerdo con sus publicaciones pornográficas.

Su vida fue llevada al cine en 1996 por Milos Forman en la película The People vs. Larry Flynt (“El escándalo de Larry Flynt”), protagonizada por Woody Harrelson.

Fuente original: La Vanguardia