Opinión de Filiberto Guevara: El drama humano de expresidentes latinoamericanos

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Alberto Fujimori, ex president del Perú. Foto referencial.

Por: Filiberto Guevara Juárez. -A quienes gobiernan actualmente en latinoamérica y, al actual gobernante de nuestro país, Juan Orlando Hernández, debería llamarles a la más profunda reflexión, el drama humano que han vivido y viven actualmente muchos expresidentes latinoamericanos.

La lista de ellos es considerable. Por mencionar algunos: Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Alan García, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski, Ricardo Martinelli, Rafael Callejas, Otto Pérez Molina, Álvaro Colom, Alfonso Portillo, Jorge Serrano Elías, Mauricio Funes, Antonio Saca, Francisco Flores, Fernando Henrique Cardoso, José Sarney, Fernando Collor de Mello, Carlos Menem… entre otros.

El caso más dramático es el de Don Alberto Fujimori, expresidente, de Perú. Da mucha lástima verlo. Las imágenes en los medios de comunicación y en las redes sociales, muestran a un Fujimori, notablemente enfermo, anciano y, muy cercano a su muerte. La justicia peruana ha sido muy implacable con él. Hasta a su hija Keiko Fujimori, ex candidata presidencial de Perú en las últimas elecciones, la ha alcanzado dicha justicia peruana.

Caso Fujimori

Pero lo que está viviendo el Sr. Fujimori, en Perú, debe llamar a la más profunda reflexión, a todos los gobernantes latinoamericanos. Esos gobernantes, que durante su mandato, fueron rodeados de muchos dizque amigos y ahora han sido abandonados por éstos.

Napoleón Bonaparte, quien en un momento de la historia de Europa, llegará a ser el hombre más poderoso, política, económica y militarmente, sentenció: «Nunca sabrás quiénes son tus amigos hasta que caigas en la desgracia».

Prácticamente, todos sabemos, cómo murió Napoleón Bonaparte: enfermo, triste y, desterrado en la isla de Santa Elena. Resulta pues, hasta asombroso, cómo el ejercicio del poder político en un Estado, obnubila la conciencia y la mente de los gobernantes latinoamericanos en especial, pero también de cualquier gobernante del mundo. Es hasta inaudito, cómo no se pueden ver reflejados en esos espejos.

Cuando gobiernan creen que quienes los critican sinceramente, son sus enemigos. No se dan cuenta, que hasta pueden llegar a ser sus verdaderos amigos. Los falsos amigos y verdaderos enemigos, son los que los rodean y los adulan, cuando tienen el poder político. Esos falsos amigos y oportunistas, se les acercan como moscas a chupar de las mieles del poder del gobernante de turno.

«Verdades amargas»

Al igual que Napoleón, Fujimori y, otros, se dan cuenta tardíamente de su craso error.

Todos esos gobernantes, deberían reflexionar sobre lo que dijo el poeta hondureño, Ramón Ortega, en su inolvidable poema, «Verdades amargas», cuando dijo: “… Amigos… es mentira… no hay amigos, la verdadera amistad es ilusión, ella cambia, se aleja y desaparece, con los giros que da la situación.

Amigos complacientes sólo tienen los que disfrutan de ventura y calma, pero aquellos que abate el infortunio, sólo llevan tristezas en el alma…”. Si… muy tarde se dan cuenta los todopoderosos de un país, como los latinoamericanos, quiénes son sus verdaderos amigos y, quiénes sus verdaderos enemigos.

Es mucho lo que se puede decir en torno al drama personal que viven los expresidentes latinoamericanos, como producto de ser perseguidos por la justicia de su país e internacional, por actos de corrupción, violación de derechos humanos fundamentales, nexo con el narcotráfico internacional y, abuso de poder.

Falsos profetas

En esos momentos, los falsos profetas religiosos, que los adulaban, haciéndoles creer que ellos eran los mesías políticos, predestinados por Dios; los abandonan a su triste suerte. Esa actitud de los aduladores y traidores muy cercanos a los gobernantes, es normal hasta cierto punto, porque cuando ven que a su líder lo está alcanzando la justicia, ya no quieren que los relacionen con ese líder del cual se aprovecharon, para conseguir prebendas y favores derivado de la cercanía con los gobernantes de turno.

Por eso, como dice el refrán popular: “Más cerca tengo mis dientes que mis parientes.” Así pues, ningún gobernante debe evanecerse con el poder político. No se deben creer un semi-dios, no se deben creer un mesías político, debido a los cantos de sirena áulicos que le dicen los profetas religiosos a sus oídos. De lo contrario, terminarán perseguidos por la justicia nacional e internacional.

San Pedro Sula, 17 de septiembre, de 2019.