Filadelfia, colonia «fantasma» en La Lima, solo habitada por los «recuerdos» de sus residentes

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colonia Filadelfia

CORTÉS, HONDURAS. Pasados ya más de tres meses desde que quedó bajo agua, lodo y escombros, la colonia Filadelfia, de La Lima, continúa viéndose como un «pueblo fantasma», según pobladores que conversaron con TIEMPO Digital.

El agua disminuyó su nivel hasta secarse prácticamente en su totalidad, dejando ver cuán desastrosas fueron las tormentas tropicales Eta e Iota: calles intransitables, paredes caídas y montañas de lodo por todos lados, que han permanecido allí durante largas 14 semanas.

Así lucen las calles de la colonia Filadelfia.

Lo anteriormente dicho convierte la colonia Filadelfia en una zona no habitable. Ni siquiera cuenta con servicio de energía eléctrica y agua potable, denuncian sus residentes, quienes, en su mayoría, continúan viviendo en la carretera que conduce hacia El Progreso o en la casa de familiares en otra ciudad.

TIEMPO dialogó con Mario Cardona, un joven que, más que un simple limeño, es una persona que se creció en la colonia Filadelfia, y mientras hablaba, no pudo evitar mostrar su dolor.

Puede ser una imagen de árbol y carretera
Un hermoso atardecer es opacado por la condición de las calles.

«La mayoría de familias está en el bulevar, un 70 %, mínimo. Ellos desde allí se van para sus trabajos. No es fácil. Muchos pagan hasta para bañarse o lavar sus ropas por falta de agua potable, y sus necesidades, ya sabrá, hay que buscar dónde hacerlas», reveló Cardona, quien, actualmente, vive en la colonia Pineda, junto a su esposa.

No son haraganes

Ciudadanos particulares desconocen la realidad de las personas que aún duermen bajo una ‘champa’ improvisada, y al verlos, los tachan de acomodados y haraganes, pero según Cardona, nada está más lejos de la realidad.

«Ellos desean volver a sus casas, ya no quieren estar en el bulevar. Muchos los critican de haraganes, pero, en sí, ellos no están pidiendo que les vayan a limpiar sus hogares, sino nada más las calles. Han pasado tres meses desde los huracanes y sienten que han sido abandonados», declaró el joven.

Puede ser una imagen de árbol y masa de agua
Las casas están deshabitadas.

Del aseo de las casas de encargan las familias, pero no es tarea fácil, menos aún cuando el lodo ya está seco, como ahorita, y se adhirió como si fuese cemento. Una escoba y un trapeador no bastan, no son suficientes,  sino que se requiere espátulas, palas, piochas y, si se pudiera, equipo pesado.

«Queremos que nos ayuden a sacar lodo de las calles. Ya estamos sacando lodo de nuestras casas, pero, el proceso ha sido demasiado lento», manifestó Cardona. «Máquinas del Gobierno, solo como tres veces se han visto», agregó.

Hay casas que están soterradas.

Desde cero

Pero, tener la colonia sin rastros de lodo es tan sólo un mísero paso hacia el objetivo de volver a la forma de vida que tenían antes de las tormentas, ya que las casas sufrieron daños en su sistema eléctrico y de tuberías.

«Solo la luz eléctrica en el alumbrado público funciona, pero en la mayoría de casas se dañó el cableado. Agua, pues, aún no hay, porque a saber qué tan dañado están las tuberías, y como hay mucho lodo, no se ha podido detectar la falla», cerró Cardona.

Automóviles con lodo hasta las puertas.

Tres meses han pasado, ¿Cuánto más durará la «pesadilla»?


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