Familiares de la ex jefa de la ATIC piden que su muerte no quede en la impunidad

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La fémina promesa de la ATIC también era muy devota y participaba en los actos religiosos de su comunidad

HONDURAS. Familiares de la ex jefa regional de la Agencia Técnica de Investigación Criminal (ATIC), Sherill Yubissa Hernández Mancía (29), claman justicia y piden a las autoridades hondureñas que aclaren lo más pronto posible la muerte de su pariente.

Como se recordará Hernández Mancía era una joven promesa originaria de la comunidad de Jesús de Otoro. Y, el pasado 11 de junio compañeros de trabajo la encontraron muerta en el departamento que rentaba.

Cabe señalar que al momento de su muerte ella residía en el barrio El Calvario, en Santa Rosa de Copán.

Preliminarmente, se manejó que la joven miembro de la ATIC se habría suicidado. Sin embargo, el certificado forense descartó dicha presunción. Y, confirmó que la manera de muerte de la fémina fue homicida.

Según familiares, los compañeros de Hernández Mencía decían que se había suicidado. No obstante, ellos como familia no creyeron dicha versión. Eso, porque el cuerpo de la joven presentaba golpes en su boca, y piernas.

A través de medios locales, los parientes hablaron por primera vez de la muerte de Sherill.

En ese sentido, aseguran que para ellos es difícil regresar a la casa donde creció la malograda joven. Lo anterior, porque sienten la ausencia que dejó Sherill no solamente en esa vivienda. Sino que también en el pueblo que la vio nacer.

De acuerdo a los familiares, Sherill se ganó el cariño de todos por la alegría que transmitía con su personalidad.

Sherill era amante de la naturaleza, apasionada por los deportes, y con un gran espíritu de superación. Así la describe Rony Serén, identificado como el mejor amigo de la joven.

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No creen la versión de la ATIC

La fémina promesa de la ATIC también era muy devota y participaba en los actos religiosos de su comunidad.

Jamás exteriorizó pensamientos suicidas pues amaba su vida. Eso debido a que estaba satisfecha con sus logros profesionales y personales. Suficientes, dicen sus parientes, como para rechazar la primera versión de la ATIC.

“No creo que se haya suicidado. Sus principios eran bien arraigados. Ella participó en los grupos de la iglesia. Era bien creyente de la palabra de Dios”, reveló una de sus primas.

El núcleo familiar de Sheril espera que su muerte no quede en el silencio y en la impunidad. Pues están convencidos que ella jamás habría atentado contra su vida porque amaba lo que hacía y a los suyos.

Cabe indicar que ya han pasado 28 días desde que Sherill se encontró muerta en su departamento. Y, hasta el momento no se sabe nada de lo que en realidad pasó ese 11 de junio.