Llevó a su tío con quemaduras y por falta de atención murió en el Catarino Rivas

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Lo que inició como un simple accidente para Walter Leonel Ávila de 49 años se convirtió en la peor pesadilla para todos los que le rodean, después de ingresar de emergencia al reconocido Hospital Mario Catarino Rivas y perder la vida ante la indiferencia de los médicos y un sistema de salud incapaz de brindar insumos y personal capacitado para atender a los ciudadanos que llegan con la esperanza de sobrevivir.

El pasado lunes 9 de abril, el originario de Yoro, Yoro, ingresa con quemaduras a la sala de Cirugía Interna. Merary Ávila Mendoza, con impotencia, contó a Diario TIEMPO Digital los momentos de coraje que vivió y cómo su tío murió.

Accidente lo lleva al hospital

Walter Leonel tuvo un accidente cuando estaba en su hogar. Al parecer, hace pocos días había comprado una motocicleta y con un tubo plástico empezó a sacar gasolina. Su objetivo era alimentar su motosierra para continuar con sus labores en la hacienda.

El líquido inflamable cayó sobre su cuerpo y su instinto fue limpiarse. Minutos después, habiendo olvidado por completo el incidente, empezó a fumar. En cuestión de unos segundos se quedó dormido y cuando despertó, sus vecinos estaban ayudándolo.

Su cuerpo sufrió quemaduras (nunca hubo un dictamen del grado de las heridas) y lo llevaron al hospital de Yoro. Sin embargo, el pequeño centro médico no contaba con lo necesario para tratar ese tipo de emergencias.

Sus familiares y vecinos lo trasladaron al Hospital Mario Catarino Rivas en San Pedro Sula, capital industrial de Honduras. Decenas de médicos pasaban y nadie brindó asistencia al hombre de 49 años.

Merary Ávila contó que como familiares estaban desesperados pero sabían que sus heridas eran tratables. Por lo cual esperaban que con los tratamientos adecuados, su tío pronto regresara a casa y continuara normal con sus labores.

Walter Leonel conservaba la esperanza de vivir. Con el pasar de las horas la idea fue pareciendo más una fantasía lejana. Sus familiares reclamaron a las autoridades del centro asistencial y aseguraban que pronto lo atenderían.

Los guardias de seguridad, incluso, les negaban la entrada a la sala. A pesar de que los demás familiares de pacientes sí ingresaban con normalidad. El viernes, Merary se encontraba en labores diarias cuando recibió una llamada.

En medio de la desesperación y el dolor, su tío se escapó del hospital. Merary dejó sus actividades y llegó al hospital a exigir una respuesta. Lo único que le dijeron fue: “aquí no retenemos a la fuerza a los pacientes”.

Impotente y preocupada llamó al 911 para pedir ayuda y buscar a su tío. Cinco horas después lo encontraron en la cercanía de un riachuelo. Walter estaba tirado, con sus heridas sucias y casi inconsciente.

Sin contar con los medios económicos para trasladarlo a un centro asistencia privado, llegó el momento de habar con todos los familiares. Con esfuerzo y dinero de cada uno, lograron reunir lo suficiente para llevarlo al Hospital Militar.

El sábado a primeras horas, Merary comentó que salió de la ciudad por asuntos de trabajo. Cuando iba en el bus, una de sus familiares le avisó lo que todos temían. A eso de las 2:30 a.m. su tío había muerto.

Los allegados a Walter Leonel se enteraron tarde porque las autoridades se negaban a brindarles información sobre su salud. Merary emprendió su regresó hacia SPS. Su impotencia fue más grande que su dolor y tomaron medidas en el asunto.

Muertes en el Mario Catarino Rivas

En primer lugar, decidieron luchar por los derechos de su tío, que no se respetaron ni siquiera por su condición de salud. Los restos de Walter se trasladaron hacia la morgue judicial; pidieron un análisis para determinar la causa de muerte.

Asimismo, se movilizaron a poner una denuncia ante el Ministerio Público. Dos meses después del hecho, todavía no hay respuesta de ningún ente. El expediente forense ni siquiera ha llegado a las oficinas principales de la morgue en Tegucigalpa.

Merary manifestó que hará justicia por la muerte de su tío. Además, hizo un llamado a la consciencia de los hondureños y dijo que no es posible permitir estos abusos. Como “genocidio” calificó lo que sucede en los hospitales públicos del país.