Exsenadora visita Honduras en apoyo a la familia de Berta Cáceres

A los que defendemos la tierra, Berta desde donde está nos está infundiendo el valor y la energía para seguir luchando

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TEGUCIGALPA. La exsenadora colombiana y defensora de los Derechos Humanos, Piedad Córdoba Ruíz en conferencia de prensa en la sede del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), aseguró que «no vamos a descansar hasta saber quiénes son los autores intelectuales en caso Berta Cáceres».

Córdoba Ruiz, lamentó la muerte de Berta Cáceres desde que el hecho sucedió y ahora se encuentra en Honduras para ofrecer apoyo a los familiares de la malograda ambientalista.

“A los que defendemos la tierra, Berta desde donde esta nos está infundiendo el valor y la energía para seguir luchando”, detalló.

De su lado, el coordinador de LIBRE, José Manuel Zelaya expresó que “acá a pesar de todo funcionan escuadrones de la muerte, hay un plan adictivo de violencia, salvaje e institucional, Los titulares del Estado son los principales culpables, es penoso, porque la razón del Estado es crear equidad, pero acá se convierte en opresor”.

El exgobernante de Honduras, puntualizó que “el mundo está globalizado económicamente y por eso debemos globalizar la lucha de la defensa de los derechos de los pueblos y los humanos. Nosotros combatimos la impunidad y la justicia, también queremos un cambio de Estado que excluye, explota, margina y mata”.

Activista

Cáceres, líder de la etnia lenca, contaba con medidas cautelares de protección establecidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) luego de que denunciara haber recibido amenazas de muerte.

Funeral de Berta Cáceres

Su campaña contra un polémico proyecto hidroeléctrico con financiación internacional le valió el año pasado el premio Medioambiental Goldman.

La activista, coordinadora general del Comité Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), organizó al pueblo lenca, la mayor etnia indígena de Honduras, en su lucha contra la represa de Agua Zarca.

La construcción estaba prevista en el noroeste del país en el Río Gualcarque, sagrado para las comunidades indígenas y vital para su supervivencia.