Redacción. Muchas personas creen que el dolor muscular después del ejercicio es una señal de progreso, pero los especialistas en fitness desmienten este mito. Según Cedric Bryant, fisiólogo del ejercicio y presidente del Consejo Americano del Ejercicio, el dolor no es un indicador necesario del crecimiento muscular.
Laura Richardson, fisióloga del ejercicio en la Universidad de Michigan, explica que la sensación de dolor que aparece uno o dos días después de entrenar suele ser causada por desgarros microscópicos en las fibras musculares. Estos desgarros generan inflamación y molestias, pero a medida que el cuerpo se recupera, los músculos se fortalecen. Sin embargo, esto no significa que el dolor sea indispensable para el desarrollo muscular.
Bryant enfatiza que la verdadera medida del avance en el entrenamiento no es el dolor, sino la mejora en la fuerza, la resistencia y los cambios físicos observables. Poder levantar pesos mayores, mantener el ejercicio por más tiempo o aumentar la intensidad del entrenamiento son señales de progreso más fiables.
Por el contrario, un dolor extremo puede ser contraproducente, ya que puede afectar el rendimiento y aumentar el riesgo de lesiones. En esos casos, se recomienda ajustar la rutina y permitir que el cuerpo se recupere.
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¿Cómo aliviar el dolor muscular?
Si después de entrenar se presentan molestias musculares, existen varias estrategias que pueden ayudar:
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Descanso y recuperación: Reducir la intensidad del ejercicio por unos días permite que los músculos se reparen.
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Hidratación: Beber suficiente agua o, en entrenamientos intensos, consumir bebidas con electrolitos para prevenir calambres.
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Masajes: Un masaje suave de 10 a 15 minutos puede reducir el dolor y la fatiga muscular, según estudios científicos.
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Compresión y baños fríos: Usar prendas de compresión y sumergirse en agua fría durante 10 a 15 minutos puede aliviar las molestias.
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Ejercicio ligero: Movimientos suaves como caminar, nadar o practicar yoga pueden ayudar a reducir la rigidez muscular.
En casos de dolor intenso o síntomas preocupantes, como debilidad extrema o cambios en la orina, es importante acudir al médico, ya que podría tratarse de una condición grave como la rabdomiólisis.
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