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lunes, diciembre 6, 2021

LA ENTREVISTA | Karina López, la universitaria con índice de 100 % que sueña con ser abogada

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. En 2015, Karina López Márquez decidió dejar su pueblo natal de Terlaca, departamento de Lempira, para emprender el sueño de muchos jóvenes hondureños, estudiar en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

Unos años después de haber ingresado a la Máxima Casa de Estudios en el Valle de Sula para estudiar la Carrera de Derecho, Karina ha marcado sus pasos por las aulas de clase con la dedicación y esfuerzo que la caracterizan. Gracias a su perseverancia, la futura abogada ha sido acreedora del premio a la Excelencia Académica Rubén Darío por obtener un índice perfecto de 100%, por segunda ocasión.

Este reconocimiento, otorgado anualmente por el Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA), a través del Consejo Regional de Vida Estudiantil (Conreve), tiene el propósito de reconocer la dedicación, la perseverancia y el esfuerzo de aquellos estudiantes de distinción académica, pertenecientes a las 21 universidades públicas de Centroamérica y de República Dominicana integradas en este órgano regional.

Con 25 años está a punto de terminar su carrera universitaria como una de las estudiantes más sobresalientes de la máxima casa de estudios y del país. Karina López, es una hondureña digna de resaltar en un país con muchas dificultades para los jóvenes. Sin embargo, para llegar hasta donde está, pasó retos que logró afrontar con mucha dedicación, disciplina y esfuerzo, según cuenta a Tiempo Digital en la siguiente entrevista.

¿Cómo se describe Karina López Márquez?

Me describo como una personas alegre, servicial, trabajadora, amable, cariñosa, dedicada y tolerante.

Sobre su infancia, ¿Cómo fue y qué es lo que más recuerda de ella?

Mi infancia tiene cosas buenas y malas, una de las cosas que más me marcó fue la separación de mis padres, ya que no lo esperaba, pero realmente los propósitos de Dios son perfectos y Él sabe el porqué de cada situación de nuestra vida.

También desde chiquita me han gustado las actividades artísticas, formé parte del cuadro de danzas del kínder, participé y gané en la elección de la reina infantil, entre otras actividades.

¿Alguna anécdota en especial?

Cerca de nuestra casa vivía don “Chepito” y me gustaba ir a pedirle dulces fiados, diciéndole que mi mamá los mandaba a traer y que después se los iba a pagar, pero realmente no era así, los dulces me los comía con mis amiguitas.

¿Cuál ha sido el acontecimiento que más ha marcado su vida?

La separación de mis padres provocó que fuese una niña tremenda, a tal punto que perdí mi tercer grado, tuve serios problemas psicológicos ya que yo armaba mis maletas y salía en busca de mi papá, pero hoy por hoy creo que esa experiencia me ayudó a madurar y a ver la vida desde otra perspectiva.

Luego, cinco días antes de iniciar la universidad mi padre falleció, su pérdida me afectó mucho, después de eso mi tío Marcelino se convirtió en esa figura paterna.

¿Por qué decidió estudiar la Carrera de Derecho?

En un inicio decidí estudiar la carrera por motivación de la profesora que cuidó de mí mientras estudié magisterio en Ocotepeque, luego me fue gustando ya que todo lo que hay a nuestro alrededor implica conocer y aplicar el derecho; es una carrera amplia que permite ver el mundo desde diferentes aristas.

¿Qué desafíos ha enfrentado durante su vida Universitaria?

Separarme de mi mamá, problemas de salud y crisis económica.

¿Cuál fue su impresión al darse cuenta que por segunda vez sería galardonada con el premio Rubén Darío?

La verdad me sorprendí y agradecí a Dios porque no sabía que tendría la oportunidad de recibir nuevamente el premio.

¿A quién dedicó sus dos premios?

A Dios, a mi madre y a mi familia.

¿Cómo era su rutina antes de la pandemia y como es actualmente?

Mi rutina antes de la pandemia se centraba en ir a la Universidad, estudiar, recibir clases de reforzamiento de Derecho Penal, asistir a las reuniones del círculo de estudio de Derecho administrativo, asistir a las reuniones del grupo Aprender a escribir y cumplir con mis deberes como presidente de la Carrera. Asimismo, los fines de semana asistía a clases de inglés.

Después de la pandemia mi vida dio un giro total. Actualmente resido en Santa Rosa de Copán porque realizó mi práctica profesional en las oficinas del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) ubicadas en dicha ciudad.

Al salir de la institución, me integro a las capacitaciones virtuales que programa el consultorio jurídico, y llevo uno que otro proceso judicial en San Pedro Sula. En el tiempo libre, leo literatura jurídica y un poco sobre superación personal.

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¿Qué tal ha sido su experiencia en la práctica profesional?

La experiencia ha sido significativa, pues he aprendido bastante sobre derecho administrativo, sobre todo derecho municipal. También, he aprendido sobre las funciones que tiene encomendadas la institución y su forma de trabajo.

¿Cuáles son sus planes a corto, mediano y largo plazo? 

Los planes a corto plazo son graduarme y encontrar una oportunidad de trabajo que me permita crecer profesionalmente. A mediano plazo continuar estudiando y lograr salir con una beca al exterior para especializarme en un área de Derecho, y ejercer mi profesión de forma independiente. Mis planes a largo plazo llegar a ser notaria, y si Dios lo permite consolidar y formar una familia.

¿En qué área del Derecho quisiera dedicarse o especializarse? 

Me fascina el derecho laboral y el derecho administrativo.

¿Cómo le ha marcado la vida el ser dos veces ganadora de un premio de excelencia académica a nivel internacional?

Me ha marcado positivamente, he adquirido reconocimiento, respeto y admiración por algunas personas.  Sin embargo, consideró que a pesar del logró alcanzado son muy pocas las oportunidades que se nos ofrecen para explotar y aprovechar al máximo nuestro potencial, y en verdad considero que una forma de premiar mi esfuerzo por parte de la universidad sería dándome la oportunidad de desempeñarme como docente una vez egrese. Sé que podría aportar mucho a la academia y aprender cada día más, porque considero que de los debates y de los estudiantes se aprende mucho, pues ellos obligan a estudiar y a preparar cada día más, cumpliendo así la premisa del decálogo del abogado de que, «si no seguimos los pasos del derecho, seremos cada día menos abogados»

A poco de terminar su vida universitaria ¿Qué es lo que más extrañará de la universidad?

Extrañaré a mis compañeros y los debate que creábamos en los grupos de estudio. He tenido un buen grupo de compañeros y de todos he aprendido algo.

¿Cómo quiere que la gente la recuerde? 

Quiero que me recuerden como una chica con amor a Dios y a su familia, como una persona sencilla, tranquila, servicial, dedicada, comprometida, responsable y que trata de estar al servicio de los demás siempre.

¿Para usted cualquier hondureño es capaz de recibir este importante premio de excelencia académica? 

Toda persona es capaz, sólo es de creer y confiar en Dios, en sí mismo, y poner de su parte, amando lo que hace y prestando atención a lo que más se nos dificulta.

¿Qué se siente poner en alto el nombre de Honduras y de la UNAH en dos ocasiones?

Se siente satisfacción personal. Sobre todo, porque en mi caso particular mi mami ha visto que todo su esfuerzo no ha sido en vano, sino que ha tenido su fruto. Ha sido un logro sobre todo por ser de una zona rural. Y agradezco eternamente a la Universidad por valorar mi esfuerzo y hacerme acreedora del galardón en dos ocasiones.

Debo mucho a la UNAH y me siento orgullosa de estar a punto de egresar de la mejor universidad de Honduras

¿Qué recomendaciones les daría a los jóvenes hondureños para que puedan alcanzar ese magno reconocimiento?

Primero, y lo más importante, poner cada proyecto y aspiración en las manos de Dios, crear un proyecto de vida y visualizar desde un inicio qué se quiere y hasta dónde se quiere llegar.

Dedicación y compromiso, que es lo que logramos cuando hacemos o estudiamos lo que realmente nos gusta y amamos, valorar siempre el esfuerzo personal y familiar, prestar atención en clase, preguntar y no conformarse, debemos ser investigadores.

Mantener comunicación con nuestros compañeros y aprender siempre de ellos es la mejor forma de estudio, en lo particular aprecio y estimo mucho a mis compañeros y amigos, por último, que nunca se den por vencidos, luchen y esfuércense.


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