¿El orden de nacimiento marca la personalidad de los hermanos?

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¿Qué impacto tiene en la vida ser el mayor de los hermanos? Una investigación realizada a partir de los datos de más de 20.000 personas de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania confirma que los primogénitos puntúan más alto en inteligencia, aunque el orden de nacimiento no influye en la extraversión, la estabilidad emocional, la amabilidad, la responsabilidad o la imaginación, las cinco dimensiones de la personalidad.

El estudio, realizado por psicólogos de la Universidad de Leipzig (Alemania) y publicado ayer en la revista PNAS, contradice creencias y teorías científicas anteriores ya que muestra que el desarrollo de la personalidad está menos determinado por el papel dentro de la familia de lo que se pensaba.

La teoría del orden de nacimiento del psicólogo austriaco Alfred Adler, discípulo de Sigmund Freud, describía a los hermanos mayores como más autoritarios y responsables, así como más conformistas e inteligentes, mientras que veía a los medianos y pequeños como más independientes, críticos y creativos y a los hijos únicos egocéntricos e hiperprotegidos.

También el psicólogo estadounidense Frank J. Sulloway, autor de «Nacido para rebelarse», defendía que las rivalidades entre hermanos para ganarse la atención de los padres determinan la personalidad de cada uno. Los nacidos después y los pequeños suelen ser más rebeldes y tienden a desarrollar formas de inteligencia más creativas «quizá porque los espacios más convencionales dentro de la familia ya están ocupados», explicaba al diario español ABC Enrique Arranz, catedrático de Psicología de la Familia de la Universidad del País Vasco y autor del libro «Psicología de las relaciones fraternas» (Herder).

Según Arranz, «debido a la cercanía a los padres y a que a veces actúan de interlocutores entre ellos y el resto de los hijos, los mayores desarrollan formas de inteligencia más convencionales, más adaptadas a las normas, más académicas», además de mostrar «una mayor tendencia al ejercicio de la autoridad» ya que es «normal» que los padres la deriven en ocasiones hacia el primogénito a partir de cierta edad.

El hecho de que entre pintores, literatos y artistas haya muchos más hermanos pequeños y en cambio, más de la mitad de los Premios Nobel hayan sido primogénitos, así como más de la mitad de los presidentes de Estados Unidos, parecía confirmar estas ideas.

Sin embargo, este nuevo estudio señala que «el orden de nacimiento parece tener poco efecto en cómo nos desarrollamos», según los investigadores de la Universidad de Leipzig. Tras analizar y cruzar la información de las tres bases de datos de Estados Unidos, el Reino Unido y Alemania solo han confirmado que el mayor posee un cociente intelectual superior. Con una diferencia de 1,5 puntos con el segundo hermano, otro 1,5 entre el segundo y el tercero, y así sucesivamente.

Se desconocen las causas de esta diferencia, aunque podría tener su explicación en que los mayores reciben una mayor atención y estimulación cognitiva por parte de los padres, que son más estrictos con ellos, y además estimularían la inteligencia al actuar como maestros de los menores.

El estudio se realizó con datos de personas adultas, por lo que los investigadores no descartan que los efectos del orden de nacimiento sí se noten durante la niñez y la adolescencia, mientras se vive en familia. En todo caso, su impacto no es duradero ni significativo cuando son adultos, según se desprende de esta investigación.