El discurso de Yani Rosenthal: Lograremos un país fuerte, próspero y justo

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CORTÉS, HONDURAS. Este domingo, el abogado y político Yani Rosenthal aceptó su pre-candidatura y dio un conmovedor discurso, el cual, le presentamos a continuación.

Compatriotas,

Desde esta transmisión, en la que tradicionalmente debería iniciar con un “Buenas noches”, Quiero decirte a ti, a ti hondureño, a ti, que anhelas el cambio; a ti, que anhelas la transformación para nuestro país, “muy buenos días compatriota”. Hoy empieza un nuevo día en Honduras

Gracias por acompañarme. Gracias por nunca haberme dejado solo. Gracias, compatriota, por siempre hacerme sentir tu cariño. Por el privilegio de invitarme a estar aquí hoy. Por iniciar una cruzada que algunos creían imposible.

Mi padre, Jaime Rosenthal Oliva, siempre vivió con el empeño de lograr algo grande para este país. Amó y sirvió al Partido Liberal toda su vida. Amor que nos inculcó a sus hijos y nietos y que es una luz y guía para nosotros. Soñaba ver una Honduras próspero y lleno de oportunidades. Luchó toda su vida, desde todas las trincheras que le fue posible; desde los medios de comunicación, como empresario, como político, como padre y jefe de familia. Y déjenme que les diga algo, hoy sigue luchando como motor e inspiración de esta continuación de su anhelo.

A ti que nos ves por Televisión, a ti que nos sigues por Internet. A ti que nos sigues por Facebook, por Twitter. A ti compatriota que estás con tu familia. A ti hondureño que estás lejos de casa. A ti quiero invitarte a este gran amanecer ciudadano. Te invito a despertar de esta noche larga y obscura en la que tienen sumido a nuestro país. Te invito a una alianza para despertar consciencia, para mover almas para formar un movimiento. Te invito a convertirnos en el cambio que nuestro país quiere y demanda. Te invito a crear el país que tu familia necesita.

Yani Rosenthal con su familia durante el lanzamiento.
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A veces pensaba que nada podía doler más que estar lejos de la patria. Hoy he regresado para encontrarme con un dolor mayor, Honduras no vive un buen momento. Duele enfrentarlo y duele aún más reconocerlo. Muchos, muchos hondureños atraviesan tiempos difíciles. Muchos compatriotas se acuestan por las noches llenos de incertidumbre y desesperación. Somos un país herido por la inseguridad y la violencia. Somos un país lacerado por la pobreza y la falta de oportunidades. Vivimos angustiados con miedo y desesperanza.

La corrupción es, sin lugar a duda, el cáncer que tiene enfermo de gravedad a nuestra Honduras. La corrupción pervierte a quienes ostentan el poder. La corrupción le roba hasta la esperanza al pueblo, es un tumor y no se puede esperar a que desaparezca o tratarlo suavemente. A los tumores se les extirpa de raíz.

En esta Alianza con los ciudadanos no encontrarán ningún espacio los corruptos. En el Partido Liberal habremos de encontrar a las mejores mujeres y hombres. Ellos trabajarán honestamente por el país. Conscientes de los valores del partido trabajarán para todos y no buscando el beneficio personal. La Honduras que despierta verá que cada lempira del pueblo se usará en beneficio del pueblo y para construir las oportunidades que todos necesitan y merecen.

Hiere también encontrarnos hoy una Honduras con enorme pobreza, con millones de familias, quienes no alcanzan ni lo más mínimo para comer. Nos aplastan las malas decisiones económicas. No han sabido gestionar uno de los momentos más complejos en la historia reciente del mundo. Y nos empujan a una caída de la economía como nunca antes la habíamos vivido, Cientos de miles de empleos perdidos, Millones de nuevos pobres, Cientos de miles de compatriotas que ven en el emigrar la única alternativa al hambre.

¡Esto no lo vamos a permitir!

Necesitamos lograr un país con una economía firme y solidaria. Un país donde el gobierno cuide y procure las fuentes de trabajo. Un país que aliente al pueblo y ayude al más necesitado. Un país donde la pobreza se combata en conjunto. Donde la prosperidad se construya entre todos y para todos.

Por desgracia la violencia no es sólo una fría estadística. Cada vez son más las familias afectadas de manera directa con la desaparición y asesinato de un ser querido.  En la Honduras que amanece se verá un combate no solo a los efectos de la delincuencia, sino a las causas que la fomentan.  Que nadie pueda alegar hambre para delinquir, para que no nos tiemble la mano para castigar.