EEUU: Carlos Adrián, otro más que murió diciendo «No puedo respirar» a manos de la Policía

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EEUU. Otra vez, un vídeo muestra cómo un joven hispano murió a manos de agentes de la Policía en Tucson, Arizona, y aunque las imágenes se difundieron recientemente, el hecho ocurrió el pasado 21 de abril.

Se trata de Carlos Adrián Ingram-López, quien vivía con su abuela Madalena Ingram.

Según BBC, la anciana solicitó apoyo de la Policía porque su nieto estaba actuando como «loco». Un informe forense mostró que Ingram López había consumido una considerable dosis de cocaína.

Como muestra un vídeo de una cámara corporal de un agente, divulgado por el DPT, los policías al llegar a la vivienda encontraron a Ingram López desnudo y tratando de esconderse.

Tras una breve persecución, el hombre se tiró al piso en el garaje de la casa y ahí fue sometido y esposado por tres agentes, Samuel Routledge, Ryan Starbuck y Jonathan Jackson.

Notablemente agitado, el hombre pide ayuda varias veces. «No puedo respirar», se queja mientras los agentes lo sujetan por las piernas y la espalda. Le dicen que debe calmarse, sin relajar la presión.

«¿Qué están haciendo? Quiero un poco de agua. Agua por favor (dice en español). Por favor. Por favor. No. Agua. ¿Qué demonios?», se le escucha decir. En varios momentos se escuchan ruidos de la boca y garganta de Ingram López.

Tras pasar unos minutos, los agentes usan una capucha de plástico, llamada «spit sock», que se usa para evitar contagios por saliva. También colocan unas mantas plásticas sobre el cuerpo del hombre.

Luego de 12 minutos sometido boca abajo, Ingram López queda inconsciente, y aunque los policías intentan reanimarlo con compresiones de pecho, no responde. Una ambulancia llega después, pero el hombre no pudo ser reanimado.

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En evidencia, otra vez, la brutalidad policial

Se debe señalar que la muerte de este joven de 27 años de edad ocurrió después de que George Floyd falleciera en similares condiciones, cuando lo arrestó la Policía de Minneapolis el 25 de mayo.

Estas acciones de la Policía ha generado grandes protestas a lo largo de EE.UU. que demandan reformas a las policías locales y respeto a la vida de los afroestadounidenses.

Pero el caso de Ingram López, ahora también ha abierto otro frente desde la comunidad latina, la cual también ha visto casos recientemente de uso excesivo de la fuerza policial.

El jefe del DPT, Chris Magnus, dijo que en medio del «caos» por la pandemia de coronavirus, su oficina no hizo un informe sobre Ingram López y ofreció su renuncia el miércoles pasado.

Pero la alcaldesa, Regina Romero, si bien reconoció que «la gente está enojada, decepcionada, indignada, y con razón», rechazó la salida de Magnus de la corporación. En cambio, planteó la necesidad de reformas policiales.


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