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viernes, febrero 23, 2024

Don Servando: 101 años de anécdotas y sabiduría (VIDEO)

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COPÁN. En un recóndito paraje del occidente de Honduras, en la comunidad de El Corpus vive don Servando Saavedra de 101 años de edad, el alegre e histórico y cazador de historias que casi nunca usa corbata ni buen traje, sino más bien, pantalón sencillo y camisa característica del lugar.

Nació un 14 de junio de 1914, una época caracterizada por las penurias económicas, verdaderos juramentos, amigos inseparables y muchos misterios, su felicidad está con su esposa Teodolinda Caballero de 83 años; tienen una hija, Evelina Caballero, once nietos y once bisnietos.

Aunque su rostro esté gastado por los años, su sonrisa sigue siendo la misma de antes, su tono de voz es bajo pero audible y así nos relató una historia de 101 años.

INFANCIA Y JUVENTUD

Saavedra ha sido agricultor por excelencia, querido por sus vecinos y amado por su familia. Tuvo una infancia sufrida por los múltiples esfuerzos por salir adelante, su padre quien también llevaba el mismo nombre falleció cuando él apenas nació, por lo que no tuvo la dicha de conocerlo.

Nos cuenta que cuando era un niño, solía ser muy respetuoso y obediente sobre todo con su madre Elisa Aranda, también le hacía los “mandados” a las señoras que en aquel entonces lideraban la vejez en el recóndito pueblo. Hizo tres años de escuela suficientes para aprender a leer y escribir, los cuales asegura fueron muy provechosos porque aprendió mucho de su tío Apolonio Aranda, de vez en cuando iba con su bolsón de tela, su profesor les prestaba un libro para leer, luego les dictaba las lecciones y que se pudieran reunir a hacer tareas grupales; aunque pasa el tiempo no deja de recordar a sus queridos compañeros y amigos de infancia que ya murieron: Juan reyes, Liceo Aguilar y Salomón Miranda, con quienes confiesa en más de alguna ocasión hizo una “travesura blanca”.

“En ese tiempo la gente era honesta y con respeto, su mamá le decía a uno tal cosa tenía que hacer y así lo hacía, no andaba ni preguntando y ahora dicen ¡andá muchacho!”, señaló el abuelo.

Por la tarde nunca faltó la taza de café y su semita, la cual valía seis centavos, antes sólo habían reales, pesetas, medios, tostones y pesos; “pura plata vieja”.

Cuando cumplía años acostumbraba ir a la casa de cada uno de sus tíos para que le dieran dinerito, una familia de estables recursos económicos de aquella aldea tenía por costumbre darle un traje para que lo estrenase ese día.

A la edad de 16 años don Servando hacía trabajos de tabaco, trigales, al finalizar la jornada de labores iba a su casa con más de una espina en sus pies, esto le aquejaba y aun así llegó a los 20 años y descalzo, no soportó más y decidió decirle a su mamá que ya no iba a trabajar porque los pies los tenía maltratados de tanto andar descalzo en las vegas del pueblo; doña Elisa para no seguir viendo aquel jovencito con la cara triste, consiguió 7 lempiras para comprar un par de zapatos.

Recuerda que lo primero que hizo fue una milpa la cual puso en venta, había quienes le ofrecían hasta 75 centavos por una fanega de maíz. También cultivaba repollo, cebolla, trigo, papa y sandía.

Como cualquier joven de esa época, era un apasionado por la marimba, salía a pasear en las fiestas de abril, septiembre y la pascua; de vez en cuando tomaba un” aguardiante” y confesó no haber sido un “pica flor”. Como era algo tímido tuvo que utilizar letras románticas en sus cartas para conquistar a su gustada muchacha de entonces, se fueron conociendo hasta que se casaron, él tenía ya 35 años.

¿Su vida como militar cómo fue?

“Era un militar disciplinado, antes era rígido, desde los 20 años ya era reclutado y nos sacaban a las 12 de la noche a retenes porque Honduras antes pasaba en constantes guerras, íbamos todos los domingos a entrenamientos a un cuartel pequeño en La Unión porque antes no había batallones, me gustó la experiencia porque aprendí mucho, recuerdo que formábamos filas y nos poníamos firmes, nos desplegaban en guerrilla, pecho en tierra, colocábamos el arma, la cargábamos y luego se disparaba”, enfatizó don Servando.

ANÉCDOTAS

Don Servando aún vive para contar la verdad, en Corpus hay una iglesia católica que tiene aproximadamente 84 años de existencia, el Obispo Moisés de origen salvadoreño fue el encargado de llevar la obra, pues don Servando a la edad de 17 años tuvo la oportunidad de ayudar con la construcción de ese templo halando ladrillos en un caballo desde Santa Rosa, una vez terminada la estructura llevaron una campana para colocarla, lo interesante es que ésta tiene el mejor sonido de todas según dicen, lleva más de dos siglos hecha y es la misma que se colocó hace unos 84 años atrás. Por allí cuentan que fue intercambiada con una de la localidad de San José Copán, cosa que don Servando no afirmó.

Del imponente Cerro Erapuca explicó solamente, que antes la gente solía decir que cuando deseaban llegar hasta la cima no podían porque había una rama que al tocarla las personas se perdían y no podían llegar a su destino, eso sí aclaró que no hubo un caso comprobado, pues por temor la gente mejor no lo intentaba.

“Yo soy poco para creer en sustos, pero una vez en horas del mediodía estábamos con mi amigo Miguel Ángel en la zona del “teñidero” por una milpa que teníamos allí, pues de repente nos distanciamos y yo me quedé atrás, cuando iba pasando por una quebrada algo cayó de arriba y se movió cerca de mí, pues no vi nada pero me asustó en realidad, eso es verídico porque yo lo viví”, manifestó.

Corpus es famoso por tener cofres enterrados en los diversos terrenos que hoy son habitables y que en aquel entonces eran unos matorrales, en cierta ocasión le comentaron a don Servando que en el interior de una de sus propiedades habían visto una luz, indicativo de una “botija” (así le llamaban a los cofres con bambas), pues el hombre mandó a excavar para ver si tenía suerte; pero al final no encontró nada.

Muchos dicen hoy día, que un señor conocido como Serbio Contreras encontró las valiosas monedas en un terreno de su propiedad, duda que quedó despejada por don Servando, menciona que en alguna ocasión platicaron del tema con Serbio y le dijo que las bambas que no pasaban de valer 100 centavos cada una, fueron halladas cuando estaba arreglando un techo de la casa, que seguramente su mamá las había dejado allí bien guardadas.

Lo que dijo con seguridad es “que a la persona que le salía una luz es porque la botija era para él, quien tenía que ir él solo a las 12 de la noche para sacarla”, antes de la bamba había una moneda llamada esterlina que era la que más valía en ese tiempo y eran guardadas en alcancías por los ricos.

En aquella época dorada del Corpus antes llamado El Coyolito, llegó un sacerdote español y un colaborador suyo, como no había en qué gastar tanto dinero ni bancos donde guardarlo, por ello lo enterraban, precisamente esto fue lo que hizo el miembro de la iglesia católica, con el pasar de los años el ayudante del sacerdote dijo en una plática de compadres que se habían enterrado una bambas (monedas de oro) en un terreno del pueblo que ni él sabía dónde exactamente estaba, relata. Esto provocó la suspicacia de muchos, con el tiempo hubo sospechas en qué terrenos podía estar pero no con certeza; pues así fue quedando como una leyenda donde aún se preguntan en las esquinas del viejo pueblo ¿Dónde está el oro que enterró el sacerdote español?

SEPA MÁS

Él asegura que toda su vida fue un hombre luchador y honesto, en su pueblo nunca hubo personas que se dedicaran a la hechicería porque la gente es de corazón noble, da gracias a Dios por todos los años que le ha permitido vivir pero que aún no desea morir.

Con su esposa ya cumplieron las bodas de oro y el 14 de junio del 2014 tuvo el placer de celebrar junto a familiares y amigos sus 100 años, ni cuándo se casó dijo sentir tanta felicidad como ese día, nunca tendrá cómo pagarles tan bello momento.

A los 80 años dejó de trabajar por problemas meramente de salud, hace tres años perdió la vista completamente.

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FRASE

“Ahora solamente paso en su casa recibiendo el apoyo y cariño de mi gran familia, se que de mi edad ya quedan unos pocos y deseo que cuando falte me recuerden como siempre he sido… ”.

VIDEO: La canciòn que Don Servando aprendio en tercer año de escuela:

 

 

 

 

 

Redacción web: Jerson Trigueros

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